La canción pop que todos saben

La muerte de Maurice marcará un antes y un después en la carrera de los Bee Gees. El grupo puede ser considerado un clásico de la música pop que sobrevivió a todas las modas.

El fin de semana falleció Maurice. La música de los Bee Gees ha atravesado ya varias generacio-nes.
Fueron igual de populares que los Rolling Stones o los Beatles y sin embargo muy diferentes. Como los «rockeros buenos», en los «60 fueron la perfecta contrapartida del sonido irónico y cargado de erotismo de los Stones y del ritmo más exigente de Lennon-McCartney. El «nicho» al que apuntaban los Bee Gees era tan grande que conquistaron a un público de millones.

Las melodías de los hermanos Gibb tienen hace tiempo un carácter imperecedero y el hecho de que siempre sean reconocibles las han convertido en «una constante en las turbulencias del pop», según escribió «Rolling Stone».

Maurice, quien murió el fin de semana en Miami, no cantaba tan bien como sus hermanos Robin y Barry, por lo que tocaba el bajo y era considerado como el «Tercer Bee Gee». «Nuestra familia era entonces bastante pobre y teníamos que dormir los tres en una misma cama. Donde podíamos cantábamos juntos, en general canciones melódicas de la radio», afirmó Robin Gibb. Fueron además muy estimulados por su padre, que encabezaba una pequeña banda sin mucho éxito y por su madre, que era cantante.

En 1955 los tres jóvenes se presentaron en su Gran Bretaña natal bajo el nombre de «The Rattlesnakes». Tres años después emigraron a Australia, donde los padres querían probar suerte. Para Maurice, Robin y Barry la decisión se demostró acertada, pues los británicos llamaron la atención allí una vez que su padre logró que participaran en shows radiales. En la ciudad australiana de Brisbane cambiaron su nombre por el de Bee Gees y conquistaron al público con canciones melódicas y de un folclore un poco kitsch, la mayoría compuestas por Barry. Cuando llevaron su álbum, «Spicks and Specks», a Gran Bretaña, se convirtió en un número uno.

Los hermanos se hicieron famosos así en casa, y junto con los australianos Clin Peters (batería) y Vince Melouney (bajo) grabaron el disco «New York Mining Desaster 1941». El álbum, con sus temas melódicos y pegadizos, estableció el estilo por el que los Bee Gees se hicieron famosos en todo el mundo. Simultáneamente los «rockeros preferidos de las suegras», como se los conoció en contraste con los Stones, lograron hacerse famosos en Estados Unidos. Con la riqueza llegaron las peleas. Los excesos con el alcohol de Maurice contribuyeron a empeorar la situación. Los dos australianos dejaron la banda y los hermanos grabaron discos en solitario, pero pronto se dieron cuenta de que eran mejores juntos.

Luego siguieron sin embargo años de fracasos, hasta que los hermanos descubrieron la meca de Florida. Entonces llegó la música disco, y en 1977 estuvo claro que los Bee Gees eran maestros en este estilo. Desde entonces su nombre va indisolublemente ligado al de John Travolta y «Saturday Night Fever».

Cuando la «fiebre» por la música disco pasó, muchos miraron sin embargo con desprecio a los «hermanos frivolidad». «Preferiríamos guardar toda esa época en un traje blanco con cadenas doradas y prenderle fuego», declararon luego los Gibb a «Rolling Stone». Pero el arrepentimiento demostró ser prematuro, en los años 90 sus éxitos disco volvieron a ser número uno. (DPA)


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