La creatividad se suma a la Feria

El escritor y dibujante Pablo Bernasconi participará mañana del encuentro que organiza Fundación Cultural Patagonia con un taller en el que compartirá algunos componentes secretos de su imaginación.

CLAUDIO ANDRADE candrade@rionegro.com.ar

Si una ilustración de Pablo Bernasconi pudiera explicar a Pablo Bernasconi de cuerpo entero, ésta probablemente sería un aleph. Y un aleph es un misterio incorpóreo. El diseñador ha encontrado lo que muchos anhelamos y quizás no conseguiremos: un camino. Desde su hogar en algún rincón de Bariloche crea, dibuja, interpreta la realidad para medios tan diversos como sus propios libros y diarios como “La Nación”, “The New York Times”, “The Wall Street Journal” y “The Times” de Londres, entre otros. Y ahora compartirá al menos algunos secretos en un taller que dictará mañana, a las 10, en la 2ª Feria Patagónica del Libro. Días atrás, durante la presentación de su libro “Finales” en el hotel Llao Llao, Bernasconi cometió una infidelidad consigo mismo al revelar la trama de su trama. La génesis de la red de partículas que estalla frente a nuestros ojos como una galaxia en formación. Y la galaxia está en su cabeza. El diseñador habló entonces de fragmentos que operan como partes de un rompecabezas: herramientas, libros, basura sin clasificar, objetos olvidados, botes, ruedas y tantas pero tantas cosas más. Todas ellas cómplices de su arte sutil. Después de trabajar como diseñador de las tapas del “Sí!” de Clarín, de ilustrar artículos para los principales diarios del mundo y para revistas y más libros, Bernasconi alcanzó un indiscutible espacio personal. Una escena donde él es un merecido protagonista. Cada ilustración suya es, curiosamente, un cuento aparte. Porque las piezas que componen sus cuadros tienen una data “extra”. Pablo ha encontrado aliados en lugares muy distintos. Pueden servir, por ejemplo, los remos de un bote, un botón negro, un dedal, unos pantalones viejos, una fotografía tomada de una revista… Son la mecánica parcial de un motor al que Bernasconi ya le dará cuerda. La palabra “equilibro” sería tal vez inapropiada en este contexto. Los personajes de Bernasconi conforman exquisitas hipérboles que nos iluminan la realidad, pero no la realidad tal como es o debería ser. Encontraremos en su obra Quijotes hechos con metales oxidados, ballenas mitológicas de las cuales apenas si vemos su gran cola articulada, magos de sombreros estrafalarios, escaleras que conducen a pisos que aún no fueron construidos, monstruos que no son monstruos sino ironías infantiles con corazón de dulce de leche e inventores completa y bellamente desquiciados. Hay tanto que alegra descubrir el sentido infinito de su creatividad.


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