«La crisis en Irak no puede durar indefinidamente»

La advertencia de Colin Powell llegó junto con la admisión de Arabia Saudita, que le permitirá a EE. UU. el uso de sus bases militares. Esperarán el informe de los técnicos de la ONU.

BAGDAD/EL CAIRO- El secretario de Estado norteamericano Colin Powell advirtió ayer que la crisis con Irak no podría «durar indefinidamente», y que Washington se prepara para responder a Bagdad, mientras que el Pentágono anunciaba nuevos ataques aéreos de la coalición británico-estadounidense contra radares iraquíes.

«Creo que esto no puede durar indefinidamente», dijo Powell al canal de televisión NBC, añadiendo que Estados Unidos esperará a obtener informes adicionales del jefe de inspectores en desarme de la ONU, Hans Blix, antes de adoptar cualquier decisión.

El sábado, el presidente George W. Bush había colocado al desarme del régimen iraquí encabezado por Saddam Hussein en el primer lugar de su lista de prioridades en 2003, con el objetivo de «enfrentar la amenaza de violencia catastrófica que representan Irak y sus armas de destrucción masiva».

En su discurso radial semanal, el presidente norteamericano había subrayado que en 2003 Estados Unidos continuaría la guerra contra el terrorismo «con paciencia, concentración y determinación».

Según Washington, aviones estadounidenses y británicos atacaron ayer dos bases militares de radares de Irak, «como respuesta a actos iraquíes contra aviones de la coalición» que patrullaban la zona. Casi a diario se producen enfrentamientos entre Irak y los aviones de combate norteamericanos y británicos que sobrevuelan las zonas de exclusión aérea impuesta por Washington y Londres tras la guerra del Golfo en 1991.

Irak no reconoce esas zonas, que no figuran en ninguna resolución de la ONU. Un avión no identificado sobrevoló Bagdad ayer, provocando inquietud e interrogantes en la población, que teme una guerra con Estados Unidos.

El líder iraquí Saddam Hussein presidió una reunión ayer agrupando a los más altos responsables iraquíes, consagrada a «cuestiones árabes, regionales e internacionales», según la agencia oficial INA, que no dio ninguna otra precisión.

El número dos del régimen, Ezzat Ibrahim; los vicepresidentes Taha Yassin Ramadan y Taha Mohieddin Maaruf; el viceprimer ministro Tarek Aziz y el presidente del Parlamento, Saadun Hammadi, participaron en la reunión.

La Comisión de Vigilancia, Verificación e Inspección de la ONU, que recibió de Bagdad una lista reclamada por Bliz con «más de 500 nombres» de científicos vinculados a anteriores programas de armas prohibidas, continuó sus inspecciones en el terreno.

Los inspectores de la ONU, encargados de determinar si Irak posee o fabrica armas de destrucción masiva, visitaron cuatro sitios en Bagdad, anunció su portavoz, Hiro Ueki, en un comunicado.

Según el diario New York Times, Arabia Saudita aceptó finalmente poner a disposición de las tropas estadounidenses sus bases en caso de que se desate una guerra contra Irak, luego de varios meses de dudas.

Por su parte, las seis monarquías del Golfo Pérsico se opo-nen a cualquier acción militar contra cualquier país árabe, «incluido Irak», y son partidarias de buscar una solución diplomática, declaró este domingo en El Cairo el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Abdel Rahmán al Attiya.

«Tenemos una postura constante (…) consistente en evitar a Irak y a la región las acciones militares», declaró Attiya en respuesta a una pregunta sobre la postura del CCG en cuanto a una acción militar contra Irak.

«Estamos a favor de una opción diplomática y de las opciones pacíficas para evitar a la región y a Irak cualquier acción militar», añadió.

Por otra parte, en Washington, el FBI pidió ayer la colaboración de los estadounidenses en la búsqueda de cinco individuos de origen árabe, que habrían ingresado ilegalmente a Estados Unidos hace cinco días.

Las cinco personas buscadas fueron identificadas como Abid Noraiz Ali, Iftikhar Khozmai Ali, Mustafa Khan Owasi, Adil Pervez y Akbar Jamal, según un comunicado divulgado por el FBI. (AFP/DPA)

Intentan reducir la tensión con Corea

WASHINGTON- Estados Unidos intentó reducir las tensiones con Corea del Norte ayer, al negarse a hablar de crisis con ese país y subrayar que no planea atacarlo, pese a la escalada de tensiones tras la decisión de Pyongyang de reactivar su programa nuclear.

El secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, intervino ayer en la mayoría de las grandes cadenas de televisión estadounidenses y se expresó claramente en contra de abrir un frente militar con Pyongyang, a pesar de que criticó «su mal comportamiento».

«Lo hemos repetido, el presidente también: nadie va a atacar a Corea del Norte», dijo a la cadena ABC el jefe de la diplomacia estadounidense, quien agregó que Washington quería «mantener la comunicación con Pyongyang».

Las declaraciones voluntariamente tranquilizadoras no impidieron que Corea del Norte acusara a Estados Unidos en un comunicado de la agencia oficial KCNA de «amenazar» y someter a un «chantaje» a Corea del Norte a propósito del tema nuclear y buscar «destruirnos con armas nucleares».

Corea del Norte fue ampliamente condenada por la comunidad internacional por haber anunciado el 12 de diciembre la reanudación de un programa nuclear que había congelado en 1994 a raíz de un acuerdo con Estados Unidos para evitar que produjera plutonio con fines militares.

Pyongyang también anunció el viernes su decisión de expulsar a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

«Pensamos que podemos recurrir a otros medios en este grave período antes de amenazar a alguien con un arma», añadió Powell en la cadena CBS. Según él, es preferible «tener en cuenta las opiniones de nuestros amigos surcoreanos, que no están dispuestos a que estalle una crisis durante este período de transición de un presidente al otro», al igual que las opiniones de japoneses, rusos y chinos.

El secretario de Estado no dejó, sin embargo, de subrayar en Fox News que el presidente George W. Bush «mantenía todas las opciones». «Es un problema grave. Lo tomamos en serio. Pero no pensamos que nos dirijamos hacia una atmósfera de crisis», destacó el jefe de la diplomacia norteamericana en la misma cadena.

Powell confirmó que el secretario de Estado adjunto, James Kelly, viajará a Corea del Sur «antes de una semana o dos para consultar a nuestros amigos y aliados».

La AIEA ya dio a conocer su voluntad de mantener a sus inspectores en Corea del Norte, ya que los expertos temen que Pyongyang ya disponga de armas nucleares.

Estados Unidos había revelado en octubre que los norcoreanos tenían un programa nuclear paralelo y clandestino. (AFP)


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