La fiesta inolvidable

Ha pasado el temblor. Los cimientos fierreros estuvieron en constante movimiento durante tres días inolvidables, que duda cabe. Sensaciones únicas que puede dar un circo como el TC 2000, que le brindó a la comunidad tuerca de la región, un gran regalo de fin de año.

Un espectáculo que no es sólo lo que entregan los pilotos y sus máquinas dentro de la pista. Todo el despliegue de alta complejidad y e glamour que encierra la categoría, cautiva hasta al espectador más desprevenido en materia automovilística.

Una clara muestra de ello ha sido que gran parte de el público, que por ejemplo transitó la calle de boxes en los días de competencia, tomaba la actividad en pista sólo como un ingrediente más del espectáculo. El despliegue tecnológico, las salas de monitoreo y el encanto de las infaltables promotoras, también fueron elementos dignos de atención por parte de las más de 15.000 personas que estuvieron en el Gran Premio Coronación.

Ha sido la última actuación de gala del viejo y querido circuito de Roca, y el 'Pato' Juan Manuel Silva a sido el último conquistador. Escenario testigo de hazañas imborrables, algunas de ellas marcadas a fuego, como la memorable victoria del 'Flaco' Traverso en 1988, o la remontada de Cristian Ledesma en el '04, que largó último y se quedó con la victoria.

Ahora es tiempo de acomodarse a las exigencias de las categorías 'top'. El desafío será que la 23ª edición del TC 2000 en Roca lo encuentre con casa a estrenar, listo para seguir haciendo historia. (AR)


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