La integración es posible y favorable
Por Julio F. Porrino (*)
El gobernador del Neuquén, Jorge Sobisch, expuso la idea de unir a las cinco provincias de la Patagonia para formar un solo Estado. Esto trajo a la memoria de quien esto escribe, algo que había leído en » La Patagonia Piensa», obra escrita en 1935 por el ingeniero croata radicado entre nosotros, don Juan Benigar.
«Dejando de lado la posibilidad de manejar un presupuesto de mayor o menor magnitud, la idea de Benigar se sustentaba en que la división territorial debería basarse en la armonía de sus cualidades geográficas. Con varios ejemplos aún vigentes, demostraba la conveniencia de que la provincialización de Río Negro debía hacerse modificando los límites entre ésta y su vecino el entonces territorio del Neuquén unificando a ambos en una sola provincia.
«Decía el sabio croata que las características de ambas resultaban favorables para una integración que ya la naturaleza había definido:
«El agua en la Patagonia es la vida y su cantidad determinará hasta donde ésta podrá desarrollarse. No es inagotable», y agregaba: «Las cuencas fluviales son, por lo tanto, la base racional para la división de la Patagonia».
«La evolución de nuestra economía a lo largo de los casi setenta años transcurridos desde que fueran escritas tales apreciaciones presenta un panorama casi totalmente dependiente de lo que puede proporcionar la explotación de hidrocarburos, con cada vez menos participación a los habitantes de la región y escasa evolución de las otras grandiosas posibilidades. Lo que durante varias décadas fue cuidado, con razón o sin ella, pensando en algún aprovechamiento que generara puestos de trabajo y consecuente bienestar para nuestros habitantes, es exportado con escaso valor agregado, tratando de obtener ganancias con las regalías, lo que no es malo en sí mismo, pero se corre el riesgo de olvidar que lo importante es mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes.
«Es cierto que se han ejecutado grandes obras hidroeléctricas que cambiaron la situación de incertidumbre por inseguridad existente anteriormente a ellas, pero debe tenerse en cuenta que las mismas posibilitan el desarrollo y aseguran la suficiente tranquilidad frente a contingencias hídricas para cambiar la faz productiva de una enorme superficie que hoy sigue siendo el desierto que conocieron nuestros antepasados. El ingeniero César Cipolletti, en su «Estudio de irrigación de los ríos Negro y Colorado», realizado a fines del siglo XIX estimó que se podía cultivar !un millón de hectáreas! Hoy, un siglo después, estamos en alrededor de ciento treinta mil; o sea apenas el 13% en cien años.
«Esta es una de las posibilidades tangibles y reales; existen otras muchas como por ejemplo forestación, mejoramiento de la infraestructura para el turismo, pasturas en valles cordilleranos y varias manifestaciones mineras.
«No debiera olvidarse el aspecto de las comunicaciones, ya que para la mentada vinculación entre el Atlántico con el Pacífico por ferrocarril no puede desecharse la posibilidad de utilizar el corredor entre San Antonio Este con Pino Hachado, haciendo un enlace por ejemplo entre Chelforó y Gral. Vintter en la Línea Sur.
«Siguiendo con la posible unión de provincias en la Patagonia, entendemos que ello es conveniente, como se manifestó, desde el punto de las condiciones naturales para el caso de Neuquén y Río Negro. Es de hacer notar que no hay fundamentos históricos que pudiesen entorpecer la integración y sí habría ventajas que podrán favorecer la planificación de un desarrollo integrado sobre la base del concepto de cuenca fluvial, por tratarse el río Negro y sus dos grandes afluentes el sistema hídrico más importante de la República Argentina y columna vertebral de una región favorecida por la naturaleza.
«Han habido varios intentos de planes de desarrollo para la región, cuyos antecedentes se remontan por lo menos a 1958, los que no se cumplieron, en gran medida, por no concordar con los requerimientos de las jurisdicciones involucradas.
«Deberíamos recordar el ejemplo que nos ofrece el Plan de Desarrollo del Valle del Río Tenneesse en Estados Unidos, elaborado durante la peor crisis que sufrió ese país en los años treinta del siglo pasado.
«De lo expresado se comprenderá que desde el punto de vista de los requerimientos de la naturaleza es sumamente conveniente lograr la integración del área que se denominó «Comahue» cuando se planificaron las obras hidroeléctricas, en una sola provincia.
«En cuanto al Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, es probable que debieran formar otra provincia, por cuanto entendemos que una que junte a las cinco patagónicas haría una tan grande que podría ser de administración inadecuada. No obstante, debido a la gran superficie y escasa población, deberá tener el apoyo irrestricto de la nación entera, por cuanto es inaudito que una región que proveyó petróleo a todo el país durante un siglo y gas durante medio siga dependiendo de los mal llamados subsidios para el consumo de su población de tales productos.
«¿Sería sensato que los precios de la harina, leche y todos los productos de la pampa húmeda tuviesen un precio uniforme en todo el país, sin tener en cuenta el costo de transporte? Si no lo es ¿por qué en la Patagonia se debe pagar por los combustibles igual precio o mayor que en el resto? En algunos lugares de la región se otorga la limosna de un «mal llamado subsidio». Debe entonces tomar conciencia la nación toda que no ha sido ella la que subsidió a los patagónicos sino al revés, si no obsérvese cuál es el precio de los combustibles en el gran Buenos Aires y cuál es en el sur del país. ¿No sería justo que así como los productos de la pampa húmeda aumentan su precio para el consumidor a medida que se alejan de la zona de producción, también debieran pagar por el costo y mantenimiento de oleoductos, gasoductos y electroductos los habitantes de las áreas alejadas donde se obtienen?
Para que alguna vez pueda haber un país verdaderamente desarrollado, deberán aprovecharse los recursos naturales de manera sensata. No esquilmar a los no renovables, sino aprovecharlos mientras se planifican y ordenan aquellos renovables que ofrecen garantía futura.
«Deberá hacerse, también, una verdadera reparación histórica, no aquella que convalida una mala política de crecimiento concentrando la población, sino creando posibilidades donde realmente existen los recursos.
«¿Cómo se entiende que se hayan montado fábricas de tejidos importando fibra sintética que entraba por el puerto de Buenos Aires, se transportaba hasta Chubut y luego las telas de vuelta a Buenos Aires? Lo mismo con las fábricas de aparatos electrónicos en Tierra del Fuego, viajando miles de kilómetros los insumos y de vuelta otros miles con los aparatos armados.
«Las provincias del sur poseen una inmensa riqueza hidroenergética en el río Santa Cruz, con grandes aprovechamientos ya estudiados como La Barrancosa, Cóndor Cliff y en el río La Leona otro designado con el mismo nombre. Más al norte en Chubut, el río Carrenleufú, con una escalera de posibles fuentes de energía. Deberá elaborarse planes racionales tendientes a la industrialización de la producción en el lugar de origen. ¿Es sensato que la lana patagónica sea procesada en Avellaneda, transportando más de un 40% de su peso en suciedad? Se podría pensar en promover la industrialización de los recursos en sus lugares de origen.
«Lo anterior es un modesto listado muy incompleto de posibilidades un tanto desordenado, por lo cual pedimos perdón; realizado con el solo objeto de que sea encarado un cambio teniendo en cuenta las muy favorables condiciones establecidas por la naturaleza.
(*) Ingeniero
El gobernador del Neuquén, Jorge Sobisch, expuso la idea de unir a las cinco provincias de la Patagonia para formar un solo Estado. Esto trajo a la memoria de quien esto escribe, algo que había leído en " La Patagonia Piensa", obra escrita en 1935 por el ingeniero croata radicado entre nosotros, don Juan Benigar.
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