“La masita más codiciada”
¿Cuál es la masita más codiciada del paquete? La última, esa que todos miran y nadie se atreve a comer porque todos los ojos están allí. Es la última, no hay más. Hasta que alguien muy goloso a quien sólo le importa su propio apetito y nada del resto la agarra como haciéndose el distraído y de un solo bocado da por finalizada la incógnita. Hoy la masita más codiciada lleva dos eses y la diferencia es que esta massita tiene su propia decisión, o sea, no se la puede comer cualquiera, sino quien ella elija. Hace un tiempo, hablando con amigos luego de regresar de la Provincia de Buenos Aires, comenté que según mi visión el escenario posible (políticamente hablando) era el que hoy se nos presenta. Muchos dijeron que me equivocaba, que no habría segunda vuelta, pero los hechos nos demuestran que la habrá y por lo tanto lo que dije hace muchos meses sobre que esta massita sería quien determinaría al ganador se viene cumpliendo. Todos afirman que la massita tiene elegido a quien va a permitir que se la lleve a su boca y la deguste por cuatro años, pero en eso no estoy tan de acuerdo. Esta massita tiene mucho componente peronista que por tradición no va a querer votar a un candidato que siempre coqueteó con el antiperonismo, hasta que se dio cuenta de la importancia de los votos y decidió, hace poco tiempo, inaugurar un monumento a Juan Domingo, que casi se derrite cuando le sacaron la manta inaugural y vio a Mauricio hablando bien de su obra… Esos votos no son manejables por esta massita, esos votos irán directamente a parar al candidato oficial. La pregunta es: de los cinco millones de votos que sacó esta massita, ¿cuántos son peronistas y cuántos no lo son? ¿Cuántos obedecerán a esta massita y cuántos harán un nuevo análisis? Creo que allí radica el nudo de la cuestión y allí es donde se van a pelear realmente estas nuevas elecciones que le darán a nuestro país el próximo presidente por cuatro años, sin descontar que existe también un 10% de los votantes que eligió otras opciones electorales y a los cuales se tratará de tentar de un lado y otro para apoyar lo que parece ser una pelea palmo a palmo, salvo que, como ha ocurrido en otras épocas, todo el justicialismo se encolumne detrás del candidato oficial. Esto, si bien no parece muy factible, le daría a Scioli la certeza de ganar por más del 50% de los votos. Va a estar entretenido poder observar quién se come la última massita y, sobre todo, qué pide a cambio para aceptar ser engullida. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
“Esta massita tiene mucho componente peronista que no va a querer votar a un candidato que coqueteó con el antiperonismo”.
Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
¿Cuál es la masita más codiciada del paquete? La última, esa que todos miran y nadie se atreve a comer porque todos los ojos están allí. Es la última, no hay más. Hasta que alguien muy goloso a quien sólo le importa su propio apetito y nada del resto la agarra como haciéndose el distraído y de un solo bocado da por finalizada la incógnita. Hoy la masita más codiciada lleva dos eses y la diferencia es que esta massita tiene su propia decisión, o sea, no se la puede comer cualquiera, sino quien ella elija. Hace un tiempo, hablando con amigos luego de regresar de la Provincia de Buenos Aires, comenté que según mi visión el escenario posible (políticamente hablando) era el que hoy se nos presenta. Muchos dijeron que me equivocaba, que no habría segunda vuelta, pero los hechos nos demuestran que la habrá y por lo tanto lo que dije hace muchos meses sobre que esta massita sería quien determinaría al ganador se viene cumpliendo. Todos afirman que la massita tiene elegido a quien va a permitir que se la lleve a su boca y la deguste por cuatro años, pero en eso no estoy tan de acuerdo. Esta massita tiene mucho componente peronista que por tradición no va a querer votar a un candidato que siempre coqueteó con el antiperonismo, hasta que se dio cuenta de la importancia de los votos y decidió, hace poco tiempo, inaugurar un monumento a Juan Domingo, que casi se derrite cuando le sacaron la manta inaugural y vio a Mauricio hablando bien de su obra... Esos votos no son manejables por esta massita, esos votos irán directamente a parar al candidato oficial. La pregunta es: de los cinco millones de votos que sacó esta massita, ¿cuántos son peronistas y cuántos no lo son? ¿Cuántos obedecerán a esta massita y cuántos harán un nuevo análisis? Creo que allí radica el nudo de la cuestión y allí es donde se van a pelear realmente estas nuevas elecciones que le darán a nuestro país el próximo presidente por cuatro años, sin descontar que existe también un 10% de los votantes que eligió otras opciones electorales y a los cuales se tratará de tentar de un lado y otro para apoyar lo que parece ser una pelea palmo a palmo, salvo que, como ha ocurrido en otras épocas, todo el justicialismo se encolumne detrás del candidato oficial. Esto, si bien no parece muy factible, le daría a Scioli la certeza de ganar por más del 50% de los votos. Va a estar entretenido poder observar quién se come la última massita y, sobre todo, qué pide a cambio para aceptar ser engullida. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
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