LA PEÑA: Vergüenza ajena

Un turista español, a punto de regresar a su país, cuando lo consultaron sobre qué le pareció la Argentina y qué cosas le habían gustado, respondió que Buenos Aires es la más europea de las ciudades latinoamericanas, que tiene muchas opciones culturales y que se come muy bien. Se quejó de los avivados que cuando escuchan cierto acento en el habla, transforman los precios casi de modo automático. A la hora de las mejores imágenes que se lleva de la Argentina, dijo que se quedó maravillado con el tango, que aprendió algunos de sus secretos y que el teatro en Buenos Aires es un verdadero lujo.

Sin que nadie le preguntara sobre el tema, acotó que «me hubiera gustado ir a ver algo de su folclore que me gusta tanto, pero nadie supo decirme dónde escuchar los grupos tradicionales».

Agregó casi a modo de despedida que «en Barcelona es más fácil escuchar una zamba o una chacarera que en Buenos Aires». Tomó su equipaje y se fue.

Me quedé con la frase grabada porque en realidad es posible que en Barcelona sea más fácil escuchar el folclore que en Buenos Aires. Es que en la Argentina el folclore es un género menor para los medios de comunicación como para quienes se encargan de ofrecer a los turistas una mirada detallada sobre la ciudad.

Claro, para muchos que se mueven en el mundo macro, Buenos Aires es la Argentina y esa pequeña porción de Argentina, la más difundida, es justamente la que menos importancia le da al género más argentino, el folclore.

Es posible también que en realidad si alguien se decidiera a llevar turistas a espectáculos folclóricos, no encuentre muchas opciones y si las encuentra, es también probable que no sean las mejores. Es que Buenos Aires es la gran vidriera que no muestra justamente la música de este país, porque el folclore es la música de la Argentina, mucho más que el tango, aunque el tango tenga mil veces más difusión que una zamba o un chamamé o una chacarera.

Y admito que me dio bronca, más que bronca impotencia sentir que quien quería escuchar folclore en el terreno donde se hace, casi como comer chocolate en la fábrica, no pudo hacerlo porque nadie sabía dónde quedaba.

Para escuchar folclore Buenos Aires tiene opciones, sólo que a pocos les interesa difundirlas, pero para estar cerca del verdadero folclore hay que ir al interior, donde se respira folclore, donde las radios le dan espacio, donde los medios se suman, pero para el turista extranjero que no piensa en el interior, Buenos Aires es la Argentina.

Imagino al mismo turista con la misma inquietud en Mendoza, en Salta, en Córdoba, en Catamarca, en Entre Ríos, en Santiago del Estero, tendría la oportunidad de ver a los famosos y a los no tan famosos en escena, porque en cada una de esas provincias y en otras, los espectáculos del folclore salen a la calle todo el tiempo, sino alcanza con visitar la peatonal en Córdoba para descubrir mil talentos ocultos, que no tienen CD ni salen en los diarios, pero que hacen del folclore su verdadero arte.

No es bueno para esta música que pasen estas cosas, pero no sorprende, porque si al interior le cuesta que los mismos porteños escuchen folclore, cómo no va a costar que desde Buenos Aires se difunda el género con un poquito más de ganas, que se diga con orgullo que es la música argentina por excelencia. Por lo pronto, sentí vergüenza ajena.

 

JORGE VERGARA

jvergara@rionegro.com.ar


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