La recesión de Brasil es más fuerte de lo previsto
En agosto la economía retrocedió 4,47%. Van tres meses de caída
La economía brasileña cayó por tercer mes consecutivo en agosto, mostraron datos del banco central brasileño publicados ayer, que se sumó a evidencias de una recesión más fuerte a la prevista en la mayor economía de América Latina. La actividad económica en agosto se desplomó un 4,47% interanual de acuerdo a datos no ajustados por estacionalidad, profundizando su caída desde un declive interanual de 4,28% en julio. Brasil es el principal socio comercial de Argentina y es el destina de gran parte de las exportaciones de nuestro país. Una caída de su economía impacta negativamente en la demanda de productos argentinos. Además, la devaluación constante del real, especialmente el mes pasado, cambió la ecuación económica para los exportadores argentinos, entre quienes se destacan los productores frutícolas de la región. El índice de actividad económica IBC-Br del Banco Central de Brasil, una medición de la actividad en los sectores agrícola, industrial y de servicios del país, bajó un 0,76% en agosto frente a julio. La economía de Brasil vive su peor recesión en 25 años, afectada por una alta tasa de inflación, el aumento de las tasas de interés y una serie de incrementos de impuestos y recortes de gastos por parte de la presidenta Dilma Rousseff. El índice del Banco Central es un indicador anticipado del dato del producto bruto interno (PBI). El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística publicará los resultados de la actividad económica del tercer trimestre el 1 de diciembre. Brasil pasó en apenas cinco años de ser el gigante emergente que maravilló al mundo con un espectacular crecimiento a ser un gigante en desgracia que suma una mala noticia tras otra. Hundido por la crisis subprime del 2008 y 2009, el mundo desarrollado cifró sus esperanzas en Brasil , que parecía despertar de un gran letargo: la economía creció en el 2010 un impresionante 7,5% gracias a programas sociales del gobierno de izquierda que permitieron sacar de la pobreza a más de 40 millones de personas. Envalentonada, la mayor economía latinoamericana peleó entonces con éxito para ser la sede del Mundial de fútbol en 2014 y para que Río de Janeiro recibiera los Juegos Olímpicos en 2016. Pero rápidamente las expectativas demostraron ser demasiado altas. Con un modelo de crecimiento basado principalmente en el consumo interno, Brasil sólo creció al ritmo chino ese año. Tras el boom, los precios de las materias primas se han desplomado en gran parte por la caída de la demanda china, las cuentas públicas no cierran y el país se ve sacudido por un escándalo de corrupción de escala monumental en la estatal Petrobras.