La sangre del cordón es «oro biológico»

Es fuente de las codiciadas "células madre" sin manipulación genética.

La sangre del cordón umbilical de niños recién nacidos podría convertirse en nueva fuente para la terapia con células madre contra enfermedades graves, como tumores o diabetes, señaló en Viena un grupo de expertos en este nuevo campo esperanzador.

El destacado experto en reproducción asistida vienés Johannes Huber habla de «oro biológico» al referirse al contenido del cordón umbilical, un material fascinante que revolucionará la medicina y la vida de los pacientes.

En el futuro, cada persona podría disponer desde su nacimiento de una reserva muy valiosa de células madre como material para un «servicio de reparación» cuando enferme, por ejemplo, de cáncer.

El uso de la sangre del cordón umbilical representa una alternativa a la investigación en embriones «excedentes», éticamente dudosa y prohibida por este motivo en varios países europeos.

El procedimiento para hacerse con la sangre del cordón umbilical es muy simple comparado con el consistente en ganar células adultas de la médula ósea que se practica bajo anestesia, y no implica ningún peligro para el bebé, aunque exige que el banco de sangre que debe conservar el preparado esté avisado del parto, explicó Martin Imhof, médico de endocrinología ginecológica del Hospital General de Viena.

En el mundo se han almacenado hasta ahora unos 150.000 preparados de sangre de cordones umbilicales cuyo uso en la medicina podría convertirse en rutina para el futuro.

Después de haberse extraído la sangre -unos 80 mililitros- del cordón umbilical del niño recién nacido, debe ser transportada antes de 24 horas al banco de sangre para que, tras un examen exhaustivo, sea conservada en un depósito de nitrógeno a una temperatura por debajo de los 160 grados centígrados.

Lo que hace tan valioso el material procedente del cordón umbilical es su capacidad para crear células «filiales» que puedan ejercer las funciones más diversas, desde nerviosas, a músculo cardíaco o de huesos.

Las células madre de sangre del cordón umbilical tienen la ventaja de mantenerse prácticamente «frescas» durante muchos años gracias a su conservación en nitrógeno líquido y disponen de una gran capacidad de división, con muy poco riesgo de infección. Por otra parte, sus desventajas consisten en que su aplicación en ciertos campos, como por ejemplo contra la leucemia, es discutida, y transcurre un período relativamente largo hasta que estas células madre reanudan la producción en la médula ósea de glóbulos blancos, importantes para el sistema inmunológico.

Sin embargo, la terapia con células madre constituye un campo muy esperanzador de múltiples posibilidades de aplicación, por ejemplo, en el llamado «tissue engineering», la producción de tejidos para el cuerpo humano, o la terapia de enfermedades del sistema inmune, como la diabetes del tipo I, dolencia que se presenta ante todo en los años de juventud.

Una terapia con células madre podría hacer superflua un día las inyecciones diarias de insulina para los diabéticos, puesto que se podrían recrear las células del cuerpo que producen la insulina, asegura Imhof. Otra posibilidad muy esperanzadora es la de poder regenerar el músculo cardíaco, campo en el que el médico austríaco Reginald Bittner, del Instituto de Anatomía de la Universidad de Viena, ha hecho experimentos muy prometedores. (EFE)


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