La solución a la deuda no canjeada será a largo plazo

Por Redacción

Actualizado a las 19:40

BERLIN (TELAM).- El Gobierno sostuvo hoy que la deuda que no entró al canje se resolverá en el «largo plazo» durante «futuras» administraciones, y acusó al Fondo Monetario Internacional (FMI) de «no actuar de buena fe» al exigir una solución para estos bonistas. Desde Berlín, donde el presidente Néstor Kirchner inició hoy una gira oficial, una alta fuente que integra la comitiva insistió en que «el canje no se abre» y que la solución a la situación de los tenedores que no adhirieron a la reestructuración de la deuda será «a largo plazo, algo de lo que se ocuparán futuras gestiones».

De esta manera, el Gobierno marcó el terreno en el que se moverá Argentina de cara a la negociación de un nuevo acuerdo con el FMI, que dentro de cinco días iniciará su asamblea anual conjunta con el Banco Mundial en Washington, donde el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se encontrará por segunda vez desde el fin del canje con su titular Rodrigo Rato. Pero además, la fuente, que en un diálogo con los periodistas que cubren la gira de Berlín pidió el anonimato, envió un claro mensaje al organismo ante sus exigencias de una «estrategia realista» para los 'holdouts', los bonistas que no participaron en el canje.

«El FMI no está actuando de buena fe porque originalmente planteba lograr el mayor umbral posible de aceptación y ahora está reclamando el 100 por ciento», subrayó. Ante un virtual escenario en el que Argentina debería optar entre cumplir con sus obligaciones con el FMI o con los acreedores que adhirieron al canje, la fuente dijo que el Gobierno «no va a dudar» en pagarle a los bonistas «porque ellos confiaron en Argentina».

Siempre con la mente puesta en los obstáculos que durante los últimos días planteó el FMI para dar su aval a la salida definitiva del default, el funcionario dijo que el organismo no puede digerir que Argentina es la muestra del fracaso del modelo ideológico que impuso durante la década del '90. «Entonces obstaculiza la posibilidad de que Argentina salga con otro modelo», distinto al que quiere imponer el FMI, acotó.

En previsión a la posición que podrá sostener el Fondo para negociar un nuevo programa con Argentina, la fuente consideró que «lo menos malo» que puede pactar es un «acuerdo de dos años, de junio de 2005 a junio de 2007, que contemple la refinanciación del capital y el pago de los intereses» de la deuda que el país tiene con el organismo. El domingo, en el marco de su participación de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Okinawa, Lavagna advirtió que Argentina no aceptará «posturas discriminatorias» en sus negociaciones y recordó que la adhesión del 76,15 por ciento al canje «es más de lo que hoy requieren las cláusulas de acción colectiva para dar por reestructurada una deuda determinada».

La delegación argentina, a la que se sumará Lavagna, proveniente de Japón, permanecerá en Berlín hasta el viernes, y tendrá su punto álgido en las reuniones que mantendrá Kirchner con el jefe del gobierno alemán, Gerhard Schr”eder, y el presidente germano, Horst K”hler, con quienes intentará reforzar la postura de apoyo de Alemania, miembro del Grupo de los 7, en el seno del FMI. Otro de los integrantes de la influyente coalición, Japón, ya volvió a evidenciar el domingo durante la asamblea del BID su posición hostil hacia la situación argentina, a través de su ministro de Finanzas, Sadakazu Tanigaki.

El ministro japonés acusó al gobierno argentino de haber «fracasado en negociar de buena fe con sus acreedores» y advirtió a los organismos y a los funcionarios de los países que los integran que «sería un peligro moral» dejar que la manera en que Argentina reestructuró su deuda sea un mal precedente. La respuesta no se hizo esperar, y el mismo día Lavagna contestó que la mala fe la tuvieron los bancos japoneses, que como los italianos, colocaron bonos de deuda entre inversores minoristas pese a la advertencia de que los papeles estaban destinados a inversores institucionales.