Las increíbles anécdotas de los pancheros neuquinos
Algunos clientes les cuentan sus dramas. Otros les reclaman panchos vegetarianos. Y algunos... le piden el cuchillo para apuñalar a un rival en una pelea. Historias cotidianas que se devora el ritmo de la ciudad.
CIUDAD
NEUQUÉN (AN).- Neuquén es la ciudad de los panchos. Una docena de puestos hay en el centro de la capital y 22 si se suman otros sectores. En promedio se venden 140 panchos por día y a toda hora, entre súper y chicos, en cada uno de los carritos. Con papas fritas, aderezos, queso y pan tostado lo consumen todos los días durante todo el día trabajadores de los bancos y comercios del centro, estudiantes, turistas de paso y los que salen a hacer trámites. Trabajar en un “carrito panchero”, implica estar en turnos de por lo menos 12 horas con una ganancia porcentual de hasta el 20 por ciento. La mayoría de los propietarios no son quienes los atienden y llegan a tener hasta cuatro empleados por carro. Los trabajadores “del pancho” van rotando por todos los carritos acomodándose al dueño, las reglas y el salario. Hay quienes pagan por día, con un plus para la comida, y quienes cobran cada 15 días o mes vencido.

Uno de los carros más famosos de Neuquén, el que se encuentra ubicado en la intersección de las calles Carlos H. Rodríguez y avenida Argentina, ya tiene historia pero a Charly ya no se lo puede ver más entre las 4 paredes cocinando las salchichas: ahora tiene empleados, uno de ellos es Luis que pasa 12 horas vendiendo. “Cada cliente es particular, algunos me piden más o menos tostado el pan, que les corte la salchicha al medio para el aderezo pero lo infaltable son las papas fritas”, contó Luis . “Cuando la gente cobra, al medio día y a partir de las 17 es cuando más ventas tenemos”, añadió. Bajando por la avenida Olascoaga y cruzando la calle San Martín, existe otro puesto que tiene ya más de 20 años. El empleado más antiguo es Claudio que desde 2002, luego de quedarse sin trabajo en una empresa, optó por cambiar su rumbo y consiguió empleo en el carrito. A Claudio le han pedido cosas diferentes, como una mujer -recuerda- que “me pidió un pancho vegetariano y no se cómo podría ser, de soja”.

Por el lugar estratégico que ocupa en pleno centro, Claudio contó que muchas veces hace de psicólogo. “Cuando empecé a trabajar me costaba mucho volver a mi casa sin dolor de cabeza; la gente se descarga cuando vienen a comprar, salen de los bancos cargados y te cuentan. Por suerte ahora ya se cómo manejar la situación y pude superar y soltarme, ahora escucho, hablo pero los problemas no me los llevo a casa”, dice Claudio, experimentado. Bajando un poco más, cruzando la avenida y antes de llegar a las vías hay otro carro, en el que tampoco puede verse a su dueño. Ariel, quien trabaja ahí hace casi un mes pero hace años en el mismo rubro, aseguró que la noche es más dura. “Una vez me amenazaron con quemarme el carro, pero no hay que ceder están borrachos”, dice. Por otro lado explicó que en un buen turno se pueden vender hasta 70 panchos, en su mayoría superpanchos y la mitad a fin de mes.

Actualmente un superpancho ronda los 30 pesos y un pancho 20 pesos. Hay puestos que ofrecen ofertas con diferentes bebidas pero los precios no varían mucho. “Si te ofrecen un pancho a 15 pesos te recomiendo que mires el agua con el que trabajan”, dijo Julio quien trabaja en el carrito de Sarmiento y San Luis. “Yo cambio por lo menos 4 veces el agua por día. Tengo mis clientes y uno se los hace trabajando en regla. Lo del agua es fundamental, los guantes para agarrar el pan, hay que tener todo limpio”, añadió. “Yo tengo la dirección oficial del carro sobre la avenida, pero cada vez estamos más adentro sobre Sarmiento. El intendente quiere las esquinas vacías y cada vez que pueden nos corren más”, dijo Fabián, que trabaja en el puesto de avenida Olascoaga y Sarmiento. El puesto de Fabián tuvo varios inconvenientes. “Cambié en el último mes 37 veces el vidrio porque los fines de semana se viven peleando acá atrás y me tiran piedras. Cada tanto me piden cuchillos para apuñalar a alguien”, aseguró este panchero que además gerencia el carrito.

> Control y regulaciones El director de bromatología, Sergio Olivera, explicó que en la ciudad hay 22 licencias vigentes. A partir del año 1996 se empezaron a otorgar los primeros permisos para los carros pancheros. “Antes de esa fecha habían varias ordenanzas regulando lo mismo pero a partir del 96 se ordenó y salió la que está hasta hoy”, explicó Olivera. Los controles a los carritos se realizan mensualmente o en caso de haber alguna denuncia se procede en ese mismo momento. Desde la dirección lo que se hace es informar de los hechos y en caso de infracción, y según el problema, se sanciona, se retiene la mercadería, se exige la limpieza y se interviene para que se vuelva a la situación que se exige para su habilitación. La cantidad de puestos superó las expectativas y los controles fueron siendo cada vez mas rigurosos para no comprometer la salud de la población que consume mucha comida en los diferentes carros que hay en la ciudad, según dijo el funcionario. Sólo 22 son los puestos que venden panchos únicamente, pero también hay sitio que, además, venden choripanes, entre otras comidas al paso.

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