Lejos pero como en casa



A la hora de pensar el perfil para esta vigésima edición de la Fiesta Nacional del Teatro, los esfuerzos apuntaron hacia tres objetivos: avanzar, insistir y hasta atropellar con el concepto de corredor cultural permanente que una a las tres ciudades, que las salas de teatro rebalsaran de espectadores, y que tanto el público como los artistas se sintieran lo mejor atendidos posibles.

Sobre los primeros dos hay elementos concretos y sustanciosos que indican que, promediando el festival, las cosas van saliendo de acuerdo con lo previsto. Con respecto al tercer punto sólo queda esperar que las más de 300 personas que nos visitan de todo el país, cuando vuelvan a sus lugares de origen, lleguen a sus casas y le digan a su gente que a pesar de estar lejos, se sintieron como en casa.

Lo del corredor cultural que acompañe de la mano al intercambio socioeconómico que de por sí se da entre las tres ciudades, es fundamental para pensar un futuro con políticas culturales serias, creíbles y posibles. Este corredor tampoco será real si el resto de las ciudades que duermen a la vera de la ruta 22 no se suman y no las sumamos a esta iniciativa valletana que es un puntapié que ni siquiera es inicial, pero sí es importante. El aporte de los tres municipios y de la provincia es un saludable indicador. Ahora es el momento de avanzar y sumar al sector privado.

En lo que se refiere a la convocatoria, las salas han funciona al límite de su capacidad. Una postal basta para graficar el éxito de la convocatoria: por las mañanas decenas de personas hacen cola para sacar sus entradas anticipadas.

Maxi Altieri

Coordinador General de la Fiesta

Nota asociada: Fiesta Nacional del Teatro: Bajo el signo de la perfección

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