“Los chicos que se ‘tajean’”

Hay una realidad que tanto las autoridades, los profesionales y los docentes como los padres tenemos que ayudar a cambiar: los cortes en las muñecas con los que se castigan o descargan muchos chicos en las escuelas o en sus casas. El problema es cada vez más evidente, y no es que no se quiera ayudar a solucionarlo, sino que no se sabe cómo. El dolor, la angustia, la soledad y el vacío de un chico necesita trabajarse desde la contención, la escucha real, la aceptación incondicional, la valoración y el afecto/ternura. Estamos todos más necesitados de aprecio valorativo y afecto que muchas de las otras cosas que nos ofrece la supuesta modernidad (tecnologías, salidas nocturnas, cerveza y supuestos “amigos”). Hay una realidad que no se quiere ver: los chicos –y muchos de los grandes– no están conscientes o “conectados” con su sentir profundo, sus necesidades reales, sus cuidados y el amor que necesitamos desde nosotros mismos. Muchos traen historias difíciles no compartidas y no expresarlas en un ambiente o encuadre adecuado genera un monto de dolor difícil de sobrellevar, lo que en muchos casos se traduce en autocastigo, adicciones o la descarga violenta sobre los compañeros (bullying o acoso físico y/o psicológico). Además, pocos saben y vivencian el verdadero sentido de la vida y atinan sólo a la desenfrenada búsqueda de placeres efímeros que los enfrentan luego, en su fuero interno, a un vacío aún más aterrador. La educación actual nos brinda contenidos para formarnos como personas productivas pero muy poca información y experiencias para ser realmente felices y nutrirnos de valores profundos. Todo esto genera un caudal de angustia que inevitablemente sigue creciendo y se manifiesta, en algunos casos, en episodios dramáticos y lamentables. Desde el 2012 vengo realizando talleres de convivencia con chicos y adolescentes en un ambiente empático, incondicional y afectuoso para que podamos generar juntos un ambiente de suma confianza donde sentirse cómodos y valorados y, fundamentalmente, puedan lograr “ser ellos mismos”, descubriendo el propio potencial y valía como personas de bien. En este marco de cuidado los chicos comparten todas estas cuestiones internas de las que pocos hablan, lo que es muy sanador y ayuda a prevenir del riesgo de la violencia hacia sí o hacia los demás. También he estado brindando seminarios intensivos para docentes con herramientas del yoga y counseling (consultoría psicológica), con el fin de que se fortalezcan y puedan contar con recursos adicionales para ayudar a sus alumnos. La propuesta actual es extender estos talleres y seminarios a todos los componentes de la comunidad educativa (padres, personal administrativo, auxiliares, docentes, directivos, profesionales y estudiantes). Todos necesitamos un espacio interno y externo donde poder encontrarnos desde nuestra humanidad. Brindarnos un tiempo para ello nos nutrirá con creces. Gabriel Bernardo Choclin, DNI 14.231.110 Consultor psicológico Centenario

Gabriel Bernardo Choclin, DNI 14.231.110 Consultor psicológico Centenario


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