Los Infiernos en la literatura clásica (II)



En la columna anterior hablamos del infierno griego y sus particularidades. Quisiera agregar dos o tres notas que lo distinguen. Antes de llegar al Hades las almas dejan la tierra y lo hacen en una barca tripulada por Caronte, quien cobra el pasaje (de allí la antigua tradición grecolatina de colocar una moneda en la boca como pago) para atravesar el río Aqueronte y llegar al inframundo. La mitología habla de otros ríos o lagunas, la más famosa es la Estigia, que ocasionaba el olvido de la vida pasada en las almas. En la puerta del Hades los esperaba Cerbero, un perro de tres cabezas, terrible guardián (Can Cerbero, de la unión de esas dos palabras tenemos en castellano aplicada a quienes son muy celosos en custodiar o defender determinado ámbito) que cuidaba que las almas no salieran del infierno y que los vivos no entrasen.
También te mencioné a Sísifo y el castigo que sufren los mortales por engañar a los dioses o pretender volver de la morada de los muertos. Caso célebre es el de Orfeo y Eurídice. Cuenta el mito que no hubo en el mundo un músico y cantor como Orfeo. Y cuentan también que hubo pocos amores tan intensos como el que tuvo con Eurídice. Y como en la vida, la felicidad es un bien pasajero, Eurídice fue mordida por una serpiente mientras huía de otro pretendiente obstinado. La música y las letanías de Orfeo conmovieron al mismísimo Caronte y al perro Can Cerbero, y convencieron a Hades para devolverle a su amada; pero con una condición: mientras saliese del mundo de las tinieblas no podía girar la cabeza para verla. Un momento antes de asomarse a la luz y desconfiado ante un posible engaño de Hades, Orfeo miró hacia atrás y Eurídice volvió definitivamente al infierno.
Las derivaciones literarias de este mito son profusas desde Garcilaso de la Vega a Rilke, desde Quevedo a Tennesse Williams o Pedro Bloch. En la pintura destaco a Bruegel, Tiziano, Rubens, Delacroix. De Orfeo proviene el orfismo, una religión mistérica de gran influencia en el antiguo oriente.


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