Los retos de Clinton y Bush
Cómo llegan la demócrata Hillary y el republicano Jeb a estas elecciones
AP
Su intervención fue modesta para los estándares estadounidenses. No hubo orador previo, apenas espectáculo, y los fuegos artificiales brillaron por su ausencia. Hillary Clinton realizó el sábado su primer gran mitin de campaña, y lo hizo con mucha alegría, mucho apoyo, pero poco glamour. “Denme la oportunidad y lucharé por ustedes”, instó la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos ante unos 5.000 simpatizantes en Nueva York. Clinton acusó a los republicanos de beneficiar sólo a los ricos. “Se preguntarán cuándo les tocará a sus familias. Yo les digo: ‘¡ahora!. La democracia no es sólo para los millonarios”, añadió. Este es el segundo intento de Clinton por llegar a la Casa Blanca, después de que hace ocho años perdiera la candidatura frente al joven depositario de las esperanzas de muchos: Barack Obama. Ahora, se presenta como defensora de la clase media y las minorías, lo que no es mala táctica en un país en el que las minorías juntas son mayoría y se articulan cada vez más políticamente. Pero, ¿será capaz de convencer a los latinos que cobran el salario mínimo en el Bronx o a los negros de Alabama de que realmente conoce sus problemas y quiere y puede solucionarlos? Lo cierto es que tampoco su principal rival entre los republicanos tiene más experiencia para empatizar con las preocupaciones de los estadounidenses de a pie. Jeb Bush no sabe lo que es pasar necesidades y, además, tiene un problema considerable que ondea sobre su campaña: cuando el lunes presente su candidatura, tendrá que distanciarse de su hermano, pero sin desacreditarlo. En los últimos días, el republicano ha estado viajando por Europa con el fin de demostrar su experiencia en la diplomacia internacional, algo que en realidad no es uno de los fuertes del ex gobernador de Florida teniendo en cuenta que enfrente está una ex secretaria de Estado. Sin embargo, este político de 62 años logró sorprender: mientras que George W. Bush tenía problemas con las denominaciones geográficas y daba le impresión de que no le interesaba mucho lo que pasaba fuera de Texas, su hermano menor impresionó por sus conocimientos sobre Europa y sus problemas. Así, ambos candidatos tienen la ventaja inicial de estar bien conectados, y gozar de experiencia política , pero sobre los dos pesa la maldición de sus predecesores, de la que tendrán que deshacerse sin irritarlos. (DPA)
AP
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