“Malvinas, la palabra de la discordia”
Fui incorporado como soldado de la Fuerza Aérea en Comodoro Rivadavia en enero de 1982, y a partir de abril se me trasladó al comando de la Fuerza Aérea Sur debido a mis conocimientos del idioma inglés. Me incorporé a las tareas del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, participando de vuelos con provisiones, armamentos, materiales de comunicación y traslado de heridos. Intervine en la custodia del único prisionero de guerra inglés. Pasé días y noches traduciendo instrucciones para el mantenimiento técnico de aeronaves y materiales de combate. También participé de las alertas por incursión continental y acciones de espionaje. Considero que mi trabajo y el de mis compañeros habrá sido útil y necesario dentro de la gran balanza de la guerra y merece algún reconocimiento. Sin embargo, no encuadro en los cánones de la ley de pensiones. Y aquí debemos evitar la palabra de la discordia: equiparar. Yo no puedo equiparar mi situación con la de los muertos en combate, heridos, mutilados, prisioneros… Tampoco puedo poner en la misma horma a soldados de 18 años junto al personal de carrera que eligió voluntariamente esa profesión. Lo que yo debo hacer es definir y defender otro estatus, otra jerarquía dentro del conflicto, otro derecho, que no por distinto deja de ser real. Sergio Gabriel D’Angelo, DNI 16.786.010 – Buenos Aires
Sergio Gabriel D’Angelo, DNI 16.786.010 – Buenos Aires