Marcelo Dellamea, gran músico e intérprete
El guitarrista, de 19 años, tocará hoy con el Chango Spasiuk.
“RÍo Negro” con el joven guitarrista
EDUARDO ROUILLET Marcelo Dellamea es un virtuoso músico autodidacta nacido en Resistencia, Chaco, en abril de 1991, ahora radicado en Buenos Aires para dedicarse exclusivamente a su guitarra. Comenzó a interpretarla a los seis, junto a su hermano Hugo, tres años mayor, ambos poseedores de gran oído musical. Marcelo, intuitivo e improvisador natural de extraordinarios recursos con el instrumento y con la voz, tocará hoy con el “Chango” Spasiuk (en la Vuelta de Obligado de Neuquén, a las 20), el martes próximo ofrecerá una charla en la Escuela Superior de Música en la que mostrará parte de su música y composiciones, y ese mismo día abrirá el concierto de Scott Henderson, Jeff Berlín y Denis Chambers, a las 22, en el Teatro Español. Entre sus logros, el guitarrista recibió el primer reconocimiento como “Revelación Chaco 2004” en el Concurso de Folclore Argentino Regional-La Trova. Cosechó además primeros premios en el “42 Concurso Nacional Infantil y Juvenil de Folclore”, La Cumbre, Córdoba, 04. Dos años después, a los catorce, conoció a Luis Salinas, que sorprendido por sus condiciones, lo invitó a la presentación de su disco “Muchas Cosas” en el ND Ateneo BA durante cinco noches consecutivas. Y luego a grabar en su último trabajo “Clásicos de Música Argentina y algo más…”, y al año siguiente, a participar en su difusión pública. En enero 2008 fue invitado por Chango Spasiuk a tocar en el Festival Nacional del Chamamé en Corrientes, y a grabar en su disco “Pynandi” como primera guitarra, con el que giraron por todo el país y tuvieron una destacadísima actuación en Cosquín 09. Compartió escenario con otros referentes de la música argentina, como Los Indios Tacunau, Jorge Marziali, Raúl Barboza, Rudi Flores, Marcela Passadore, Coqui Ortiz, Néstor Acuña, y con Horacio Avilano e Ibrahim Ferrer hijo. Actualmente, presenta en la Peña del Colorado, su primer compacto -grabado a los dieciséis años- editado por DBN, en el que participaron su hermano Hugo, Spasiuk, Salinas, Javier Lozano y Facundo Guevara. Ismael Serrano lo convocó para grabar y arreglar las guitarras en el tema VII “Se ha enredado en tu cabello”, de su último cedé “Acuérdate de vivir”. “Empecé muy chico, sí, y mi padre me pasó las cosas básicas de la guitarra, los acordes principales, y ha medida que fuimos creciendo con mi hermano, seguimos solos el aprendizaje. Al principio, mi viejo no quería enviarnos a un profesor para no quitarnos la creatividad, de alguna forma; y entonces hicimos nuestro desarrollo solos, tomando de vez en cuando clases con algún maestro en Resistencia o en Buenos Aires. Pero yo siempre fui autodidacta en todo lo que hice, hasta hoy en día, con referentes fuertes y escuchando mucha música de la que saco, aprendo. – Hasta has compuesto “Mi primer tango”, “Bacanazo”, “Rencor y amor”, “Milongueando”, que están en tu disco. – Junto con la milonga son géneros que me atraen. Pero escucho de todas las épocas, toco a (Aníbal) Troilo, “El día que me quieras”, obras de grupos actuales cuyas búsquedas me interesan. Tengo más comunicación con el tango, por el país y porque estoy ahora viviendo en BA. El chamamé también es una música muy compleja y difícil de tocar no siendo del lugar; es complicado que salga con la intención propia y original del Litoral. – El color del chamamé está fuertemente dado por el acordeón, el bandoneón. ¿Cómo lograrlo con la guitarra? – Uno de los grandes incursores en mi instrumento es Mateo Villalba, creador de una escuela guitarrística; (Román Alberto) Pocholo Airé también. De Mateo he escuchado muchos trabajos y al tocar surgen esas ideas. Pero, antes de ellos no estaba muy presente la guitarra y tocaron con todos los yeites chamameceros, con los juegos acordeonísticos llevados a las seis cuerdas. Muy buenos. -Y cuando tocan con vos Chango, Salinas, canta Ismael Serrano… -Son personas que me han inspirado mucho. Y siento cierta presión, pero por la responsabilidad misma de saber que estoy frente a algo serio y tener que ponerle el cuerpo. Ha sido un gran placer conocerlos, me han ayudado mucho. Es una prueba, un desafío… – Se ve delante tuyo un camino interminable, si se cuidan tu evolución, tu trabajo, tus conciertos. – Eso es muy importante. Hay gente muy virtuosa que se ha cansado de la profesión a edades tempranas o termina tocando sin sentido. Y es un gran problema que tengo muy en cuenta. Hay que lograr no aburrirse con lo que se hace. Es verdad y trato siempre de disfrutar y de tocar como si fuera la primera vez. Mientras lo hago, a veces me digo que algo no me gusta y me obligo a conectarme a fondo con la música. Tocar no tiene que volverse una rutina, por eso hay que conservar la espontaneidad. Una de las cuestiones más importantes de la interpretación es el sentimiento, nunca se lo debe dejar de lado, hay que trabajarlo, estar siempre conectado y no perder el gusto a la hora de tocar. Yo soy una persona muy calma, muy sencilla. Creo que la humildad es lo más grande que puede tener un artista, lo tengo claro desde muy chiquito. Mi padre siempre me lo decía. Hace que la gente te aprecie…
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