Marky Ramone, con el poder de revivir el pasado

El ex baterista de los legendarios The Ramones estuvo en Neuquén

NEUQUEN (AN).- La presentación de Marky Ramone el domingo en Neuquén, marcó la diferencia en la historia del rock punk local.

Frente a un público integrado en su gran mayoría por adolescentes, el ex baterista de la legendaria banda The Ramones demostró que la leyenda sigue viva.

Es difícil imaginar que un sólo músico pueda lograr que en su único instrumento se encarne el sonido de toda una agrupación que marcó un estilo propio muy particular. Sin embargo, al escuchar a Marky se escuchaba a Los Ramones en pleno esplendor. Y la gente agradeció ese regalo.

Marky Ramone, el único sobreviviente ramonero, hizo hablar a su batería, la obligó a fuerza de pura pasión, a destrozar el aire con acordes de puro punk.

No estuvo solo, lo acompañaron integrantes de las bandas Los Violadores y Los Expulsados, que llevaron a su fanáticos por una recorrida por los mejores temas de The Ramones, esos que toda una generación cantó en su momento y que ahora se hicieron carne en la generación adolescente del nuevo milenio.

Los amigos de Marky supieron con destreza acompañar el power ramonero, sin decaer en ningún momento. Ellos fueron los dueños de las letras y del bajo, pero la batería fue la dueña absoluta del espacio y del tiempo.

Para escuchar a Marky Ramone, el público debió esperar desde pasadas las 20 que comenzó el ingreso al local, hasta la medianoche cuando el músico se apoderó del escenario.

Los chicos de Clientes de la noche y Resistencia social, bandas neuquinas, caldearon el ambiente y entrenaron los cuerpos para una noche de «pogo» y punk del mejor.

El público vivo una hora de recital ramonero y quedó exhausto de emoción, con la adrenalina fluyendo a la velocidad de la luz y con los oídos que reclamaban «una más, una más».

La emoción también se vivió sobre las tablas.

Entre tema y tema, Marky agradeció en inglés, la presencia de su gente, el acompañamiento a sus canciones y todo «el power que le ponen a esto», se lo escuchó decir detrás de los platillos de su batería.

Sin duda, fue una experiencia única la que gestó en el boliche neuquino. Al final el espectáculo, un ramonero dijo «ya nada será igual». Tiene razón, Marky marcó la diferencia.


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