«Me da vergüenza firmar autógrafos»
Es la estrella de Boca, pero se lo toma con calma.
«Boca es otra cosa. Cuando jugaba en Banfield estaba tranquilo y podía salir a pasear porque no pasaba nada. Acá te conocen todos. Aparte Boca tiene hinchas en todos lados», cuenta Rodrigo Palacio (Bahía Blanca, 1982) en una charla distendida con 'Río Negro'.
Mientras el delantero de 23 años aún se acostumbra a dar autógrafos, la hinchada ya lo aplaude como a uno de sus ídolos. «Me gusta firmarle a la gente porque sé que lo quieren. Pero, depende de donde esté, a veces me da vergüenza porque los que están alrededor miran», comenta, algo ruborizado, el protagonista de las dos actuaciones más destacadas de Boca en el año.
El miércoles, por la Libertadores, convirtió su primer gol oficial y el domingo marcó dos tantos en la goleada ante Central. «No veníamos jugando bien hasta el partido con el Pachuca. Esa noche hicimos todo bien y eso nos dio mucha confianza».
– El Mellizo es tu ídolo y ahora le ganaste el puesto…
– Es raro, Guille siempre fue mi espejo. Que hoy me toque jugar a mí y él se quede afuera resulta extraño. Hay delanteros muy parejos y cualquiera puede estar jugando. Eso lo decide el «Chino» (Benítez).
Sin embargo la gente te pide…
– No sé… El trato de la gente es increíble. Apenas llegué pedían que juegue y todavía no había demostrado nada. Igual a mi me parece que me están dando mucha manija. Se habla mucho pero por ahí no soy tanto. Me queda mucho por aprender.
– La irregularidad de Boca, ¿era por la constante rotación?
– No sé, también hay que ponerse en el lugar del técnico. Tiene muchos jugadores y es difícil. Si a uno le toca quedar afuera hay que aguantársela. Yo siempre vine de abajo. A Boca llegué más reconocido porque me había ido bien antes. Pero a Banfield fui del Nacional B y a Huracán desde una liga local….
– Gago dijo que con los chicos pueden ser campeones.
– Obvio que los jugadores más grandes tienen experiencia y ganaron todo. Pero los chicos quieren aparecer, mostrarse y ahí hay buena calidad. Pero no sé por qué tanto lío. Hay jugadores grandes que pueden jugar. Para mí Cagna es un ejemplo, siempre rindió.
– ¿Europa es el próximo paso?
– Todavía no, hace dos meses que estoy en Boca. Me gustaría, pero iría a países como Rusia. Elegiría Italia y España. Y hasta ahí nomás Inglaterra, por el idioma. No lo sé y no lo voy a aprender porque soy un burro (risas).
Palacio recorre su carrera de manera vertiginosa. En el 2001 jugaba para Bella Vista en el Argentino B, en 2002 pasó a Huracán (TA), en la Nacional B y después todo fue más conocido: Banfield, Boca y la Selección. «Sí, fue todo muy rápido, increíble», cuenta.
– Y las diferencias de categorías.
– Las canchas de primera son mucho mejores. En el ascenso, los arbitrajes te pitan en contra cada vez que vas de visitante. Y el marco de público, ni hablar. Igual, a mí me encantó jugar el Argentino B, nunca lo voy a olvidar.
– ¿Jugás más cómodo con un goleador o con otro punta?
– Me da lo mismo. Cuando me toca un delantero que va por afuera tengo que estar más cerrado; eso me enseñó Julio Falcioni, en el segundo año en Banfield. Ahí aprendí a entrar un poco más por el medio.
– ¿Qué tenés que mejorar?
– Los centros. A Palermo todavía no lo pude asistir bien. A la carrera es difícil ser preciso. También tengo que aprender a acomodar más el cuerpo y a definir mejor las pocas chances que tengo.
Juan Ignacio Pereyra (ABA)
Pudo ser de Cipolletti, nunca de Olimpo
Por la fugacidad y la velocidad con que se sucedieron los acontecimientos, hace tres años Palacio pudo ser jugador de Cipolletti. Sí, el delantero del momento estuvo cerca de ponerse la camiseta albinegra y no la de Olimpo, el equipo más grande de su ciudad natal.
En 2002 Palacio jugaba en Bella Vista y enfrentó a Cipolletti. Los bahienses venían del Argentino B y buscaban el ascenso, mientras que «Cipo» era un barco a la deriva que intentaba no descender de la categoría en la que se halla hoy.
En el cotejo de ida, en cancha de Villa Mitre, el local ganó 2-1. «Palacio la rompió, nos volvió locos», rememora el kinesiólogo Alberto Lamuedra. En la vuelta, Matías Parra puso el 2-1 con el último suspiro -en el minuto 90-, y desde los doce pasos el local fue más efectivo (5 a 4).
«Esa tarde no hizo nada. El 'Máquina' (Jorge) Cid lo borró de la cancha y después lo sacaron», recuerda Lamuedra. Tiempo después, siempre según el kinesiólogo, los dirigentes se contactaron con sus pares de Bella Vista, para pedir los servicios de la estrella de Boca. «Ahí nos enteramos que ya lo tenían comprometido, que se lo llevaba Huracán (TA)». Javier Muñoz llegó en su lugar.
La gente de Bahía Blanca suele preguntarse a menudo por qué Palacio no actuó en el equipo más grande la ciudad. Y el delantero se lo explicó a este diario: «Mi papá jugó en Olimpo y fue técnico de las inferiores durante siete años. Pero se fue mal con el presidente porque no cumplió».
«Se cansó y le hizo juicio. Teníamos que comer. Y el presidente dijo que mientras él estuviese en Olimpo, yo iba a tener la entrada prohibida –recordó-. Pero a mí nunca me llamó la atención jugar en el club. Estoy contento de que me haya llevado Huracán, no me arrepiento». (AC/ABA)
De los Araujo al playstation
Cuando Palacio explotó en Banfield y Boca compró el 50 por ciento del pase, su vida tuvo algunos cambios. Las destacadas actuaciones le dieron minutos de televisión y tapa de diarios. Y dejó de ser un desconocido.
«No soy de salir mucho o ir a algún lado donde hay mucha gente. Desde que estoy en Boca sólo fui una vez al cine», comentó.
Este momento tan especial, Palacio lo comparte con su novia Wendy y con su familia.»Además siempre me acuerdo de los que me quieren, como los Araujo: Ramón, Liliana, Itati y la abuela Yoli. Ellos son de allá, de Río Negro. Ahora no nos vemos tanto, pero estábamos siempre juntos».
Palacio admira a los jugadores como Ronaldo, Ronaldinho y Herny, aunque asegura que no hay ninguno en especial que le llame la atención. En su tiempo libre no mira fútbol, excepto cuando juegan sus amigos en Huracán o en Banfield.
Dice que no es fanático pero que le gusta ir al cine y escuchar música.»No sé mucho, ni siquiera conozco el nombre de los temas famosos», confiesa.
En las concentraciones pasa gran parte del tiempo en Internet o con el playstation. «Con Gago nos hicimos viciosos. Jugamos a todos los deportes: rugby, básquet, fútbol, tenis. Y ahora compramos el de las Olimpíadas», desliza con el entusiasmo de un chico.
«¿Si me pongo de titular fútbol? Sí, pero en Banfield porque en Boca todavía no estoy en el jueguito», cierra entre risas. (JIP)
"Boca es otra cosa. Cuando jugaba en Banfield estaba tranquilo y podía salir a pasear porque no pasaba nada. Acá te conocen todos. Aparte Boca tiene hinchas en todos lados", cuenta Rodrigo Palacio (Bahía Blanca, 1982) en una charla distendida con 'Río Negro'.
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