Mueren ocho rehenes y atacante en un secuestro en Filipinas

Al menos otros siete sobrevivieron; dos estaban hospitalizados en grave estado. El agresor era un policía despedido que reclamaba ser reincorporado. Por más de 12 horas mantuvo secuestrado un transporte de pasajeros con turistas de Hong Kong.

El drama de los rehenes atrapados en un autobús en Filipinas durante 12 horas terminó el lunes con derramamiento de sangre, luego que un contrariado ex policía que exigía lo restituyeran en su trabajo baleó a ocho turistas de Hong Kong antes que elementos de seguridad irrumpieran en el vehículo y lo ultimaran.

Al menos siete de los rehenes sobrevivieron. Cuatro de ellos fueron vistos arrastrándose por la puerta de atrás del autobús luego que policías filipinos irrumpieran en el vehículo el lunes por la noche, en medio de una lluvia torrencial.

Los uniformados tomaron el autobús cuando el atacante empezó a dispararle a los 15 turistas chinos que se encontraban en el interior, dijo el superintendente policial Nelson Yabut.

El funcionario dijo que el ex policía murió de un tiro en la cabeza disparado por un francotirador, luego que el atacante hiriera a un policía.

Ambulancias y patrullas se apostaron cerca del autobús una vez terminado el secuestro, que fue transmitido en vivo por la televisión.

Dos de los rehenes que sobrevivieron estaban hospitalizados en situación crítica y los otros cinco permanecían en observación, dijo el líder de Hong Kong Donald Tsang ante reporteros, al tiempo que expresó su consternación y rabia por la respuesta de la policía.

La matanza sacudió a las Filipinas y generó dudas sobre la capacidad de la policía para manejar situaciones de rehenes.

«¨Cómo puedo estar satisfecho cuando hubo gente que murió?»», le dijo el presidente filipino Benigno Aquino III a reporteros el lunes.

Agregó, sin embargo, que la situación se deterioró rápidamente luego que el atacante se mostró en un principio dispuesto a liberar a los rehenes.

La crisis empezó cuando el policía despedido Rolando Mendoza, de 55 años, tomó un autobús de turistas de Hong Kong, armado con un rifle M16, para exigir que lo restituyeran en su empleo.

De acuerdo con reportes de prensa de 2008, Mendoza fue uno de cinco uniformados acusados de robo, extorsión y amenazas luego que el chef de un hotel de Manila presentó una querella en la que alegaba que los policías lo acusaron falsamente de consumir drogas para sacarle dinero.

Mendoza liberó a nueve rehenes durante la tarde, pero dejó a 15 cautivos. Entre los liberados se encontraban dos mujeres, tres niños, un hombre diabético y tres filipinos, incluyendo a un guía turístico y un fotógrafo, dijo la Policía.

A pesar de las negociaciones para intentar llegar a un desenlace pacífico, las tensiones aumentaron con la llegada de la noche.

Mendoza ingresó al autobús pidiendo un aventón (autoestop) en la histórica ciudad de Intramuros. Cuando el vehículo llegó al Parque José Rizabal, junto a la bahía de Manila, Mendoza declaró que estaba tomando a los pasajeros como rehenes, dijo la Policía.

El hermano menor de Mendoza, Gregorio, quien también es policía, dijo que su hermano sentía «que se había cometido una injusticia con él»» al despedirlo de su trabajo.

Hong Kong emitió una alerta relacionada con los viajes a las Filipinas y le pidió a los turistas que aún están en ese país que regresen. Todas las visitas en grupo que se tenían planeados fueron también cancelados.

«Estoy muy entristecido por esta tragedia. Estoy enfurecido por la sangre fría de este asesino»», dijo Tsang.

AP


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