Nada cambia, todo cambia
La preparación del sínodo ha sido áspera: los conservadores han montado una campaña para insistir en que se reafirme enérgicamente la doctrina católica, particularmente la indisolubilidad del matrimonio. Los progresistas han desarrollado su propia estrategia para flexibilizar la práctica pastoral de dar la comunión a los católicos vueltos a casar por civil.
“Si ustedes vinieron a Roma con la esperanza de asistir a un cambio espectacular de la doctrina de la Iglesia, van a salir decepcionados”, adelantó con tono decidido el cardenal Vingt-Trois. El purpurado francés, conocido por sus posiciones conservadores, considera que muchos de los temas más candentes, que calificó de “aire de nuestro tiempo”, no figuran como prioridad .
La posición choca con la del cardenal italiano Bruno Forte, secretario general del sínodo, quien recordó que la reunión debe contribuir a que la Iglesia pueda enfrentar los cambios “sin cerrarse los ojos”, con “coraje apostólico”, dijo. “No nos reunimos para nada. Es verdad que no se va a modificar la doctrina. Pero hay que encarar esas situaciones (difíciles, ndr). La Iglesia no es insensible a esos desafíos”, dijo.
(AP/AFP)