La primera usina de Neuquén, entre el abandono y las promesas

Se inauguró en 1929. Estuvo casi 30 años abandonada y seis ocupada por artistas callejeros. En 2004 y 2015 se anunciaron dos proyectos para restaurarla pero nunca se ejecutaron.

19 jun 2018 - 00:00
En abril de 2018 ingresó a la Legislatura un proyecto de ley para declarar al edificio Patrimonio Histórico de la provincia de Neuquén.

Emplazada en un lote de 1.500 metros cuadrados, la primera usina generadora de energía eléctrica de la ciudad aún resiste el paso del tiempo y el olvido.

Se llamó Usina Unidas Limitada y fue inaugurada en 1929. Fue la antesala de lo que hoy es la Cooperativa CALF. Su primer electricista fue Abraham Gotlip, un joven de 15 años que aprendió el oficio en ese lugar y que luego le dio pie para formar su propio comercio.

El edificio de 216 metros cuadrados cubiertos fue ocupado posteriormente por la Escuela Nacional Técnica 1. Su fachada sobre calle San Martín conserva el diseño estético de la época. Su cuatro grandes ventanales perdieron muchos de sus vidrios y sus paredes mantienen las marcas urbanas de graffiteros.

Cuando la usina dejó de funcionar, el lugar estuvo casi treinta años abandonado y otros seis ocupado por artistas callejeros.

En 2004 se propuso construir un auditorio para 450 espectadores. No prosperó. Once años después, en 2015, llegaban nuevamente buenas noticas para la vieja usina desde el gobierno provincial. Se anunciaba por entonces, su remodelación para que funcionara allí un centro cultural con capacidad para 640 espectadores.

Pero todo quedó en proyectos, promesas y fondos que nunca llegaron. El edificio histórico sigue resistiendo pero el paso del tiempo es inexorable y lo afecta.

El proyecto que le cambiaría la cara incluía una sala de exposiciones y un cine teatro con un foso para las orquestas con capacidad para 50 músicos. Se financiaría con fondos enviados por el gobierno nacional a través del programa “Igualdad Cultural”. Todo parecía indicar que nada podía fallar. Incluso el gobierno de la provincia lanzó una licitación pública para su remodelación.

Los fondos se demoraron, las gestiones cambiaron, cambió la conducción del gobierno nacional y el plan que lo financiaría se desarticuló. La idea volvió a foja cero.

En abril de este año, un proyecto de ley ingresaba a la Legislatura neuquina para declarar a la vieja usina “patrimonio histórico de la provincia de Neuquén”. Disponía además aplicar la ley de Preservación Patrimonial que en su artículo segundo establece “la ejecución de programas de restauración, conservación, reutilización, refuncionalización, acciones de rescate y todas aquellas que tienda a preservar los bienes”.

También promociona medidas tributarias y financieras para aquellas personas e instituciones que “conserven o quieran efectuar tareas tendientes a conservar los bienes de interés patrimonial”.

El proyecto aún aguarda su sanción por parte de los diputados y el edificio histórico de la vieja usina, un justo futuro.

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