Ni la pandemia detiene al merendero Nueva Luz

El miércoles es el aniversario de Roca y nos encuentra transitando el segundo año de pandemia. Por eso, homenajeamos a los roquenses que fueron pilares esta etapa. Una de ellas es Miriam Muñoz que está al frente de un comedor que funciona en su casa desde 2014.





La pandemia del coronavirus no hizo titubear a Miriam Muñoz para darle la comida junto a su equipo a 60 familias en barrio Nuevo. La vecina que está desde 2014 al frente del Merendero Nueva Luz que se construyó en su casa, continúa todas las semanas con la misma pasión.

Cuando comenzó la cuarentena lo que primero hicieron desde el merendero fue dar mercadería a las familias. “Realizamos compras por $100.000, con un grupo de personas juntamos ese dinero porque la municipalidad en ese momento no nos ayudaba”, contó Miriam.
Los bolsones con alimentos fueron para que los vecinos puedan estar con comida en casa sin tener que salir por un mes.

Luego como se extendió la cuarentena y las donaciones bajaron un 100%, la municipalidad les ofreció ayuda, mencionó.
Se empezó a cocinar nuevamente, pero esta vez cada comensal venía a buscar su comida en su taper.
Este año Miriam ha tenido que hacer malabares con pocos ingredientes y la falta de agua durante dos semanas en la zona norte le generó muchas complicaciones.
Por ello, los días en los cuales no se puede cocinar se reparte mercadería.

El lugar está ubicado en las calles Los Cisnes y Saavedra. Allí siempre los alimentos son bienvenidos para sumar a la olla desde fideos, aceite, puré de tomates, grasa, harina y caldos.
“Todos los días hacemos tortas fritas porque no recibimos donaciones de pan”, contó.
Antes de la pandemia solamente se le daba de comer a las madres embarazadas y a los niños, pero como la cuarentena complicó mucho la situación económica y se sumaron a los padres y adultos mayores.

Miriam lucha por ayudar a los más humildes en la zona norte. Foto Emiliana Cantera.

Miriam no fue ajena al covid junto a su familia. En agosto ella, su esposo Alexis y sus cuatro hijos se contagiaron. Además, su padre contrajo el virus, “él es quien ayuda llevando los alimentos, estuvo 14 días en terapia intensiva y mi suegra también se contagió, pasó 21 días en terapia y fue una de las primeras pacientes que recibió plasma”, contó.

Aunque estaba enferma el equipo del comedor continuó asistiendo a las familias y una de las madres hasta cocinó en su casa varias viandas.
Luego ya recuperada, se levantó y siguió dirigiendo el merendero con la misma entrega.
“No es solamente dar la comida, en la madrugada han llegado madres con sus hijos con problemas de salud porque somos referentes en el barrio”, expresó.

“No sé qué haría con mi tiempo si no tengo el comedor. Tenemos que mirar un poquito más allá y ayudar a los que no tienen y no pueden”, finalizó.

Merendero Nueva Luz de Roca. Foto: Emiliana Cantera

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“Me encantaría que la zona donde estamos tuviera cloacas y un espacio grande donde los vecinos puedan realizar sus trámites, ser escuchados y recibir ayuda”, deseó Miriam.

Contó que cualquier persona que camina por barrio Nuevo puede darse cuenta de la necesidad de que hay.
“Si volvemos a juntarnos otra vez en forma presencial en el comedor no voy a poder dar la comida porque el salón es chico, vamos a tener que seguir funcionando con el taper, necesitamos un espacio más grande”, pidió.

Ella sueña que en ese lugar se brinden además diferentes capacitaciones y contención para las personas vulnerables.


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