“No ser racista es una gimnasia”
Alexandre Amiel sintió la urgencia de hablar sobre el racismo cuando su hijo de 11 años le preguntó, tras los atentados de Charlie Hebdo y del supermercado Hyper Cacher en 2015 en París: “¿Por qué nos detestan?”.
La respuesta del cineasta francés fue hacer una exploración del racismo en su país, en un momento en el que el discurso de la candidata a la presidencia francesa del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, se normaliza y los actos racistas antisemitas se mantienen a niveles inquietantes.
“¿Porqué nos detestan?”, que se estrenó en Estados Unidos esta semana en el festival de cine francés Colcoa de Los Angeles, es un documental en tres partes contado desde el punto de vista de tres directores: Amiel, que es judío; uno negro y una árabe.
“Hicimos tres historias con personas que no son especialmente víctimas de racismo, pero que llevarán de la mano a la audiencia y le contarán la narración de los dos lados”, explicó Amiel, de 43 años.
Es “un estudio sobre lo que es el racismo hoy”, explica el director en entrevista con la AFP en Los Angeles, días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que la candidata de extrema derecha Marine Le Pen se enfrentará al centrista Emmanuel Macron.
Amiel, que se dice de izquierda, declara, sin sorpresa, su preferencia por el fundador de En Marche!, Macron, a quien “detesta menos”.
Después del Brexit y de la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, Amiel dice haber realizado su filme para mostrar que, ante el ascenso del populismo y de los ataques contra la democracia, hay que redoblar la vigilancia del racismo, tanto en la sociedad como en nuestro inconsciente.
Sin embargo, se niega a condenar a quienes votan por la extrema derecha: “Si hay un ascenso tal de los extremos en Francia, es porque los partidos tradicionales, tanto de derecha como de izquierda, no han hecho su trabajo estos últimos años, así que no podemos culpar a la gente que quiere mandar todo a pasear”, opina.
“Con esta película he querido mostrar que tenemos que reaccionar. Todos somos racistas (…). No ser racista es una gimnasia”, asegura.
Amiel, un periodista y productor de televisión que se define como un “judío cultural pero no practicante”, concibió inicialmente su filme como un documental para la pequeña pantalla, difundido en tres partes.
Sin embargo, los extractos de las conversaciones de los cineastas con los extremistas fueron vistos más de 20 millones de veces en internet y eso provocó su salida en una versión extensa.
La primera parte está dirigida por el francés de la Martinica Lucien Jean-Baptiste, cuya comedia “La première étoile” (La primera estrella, 2009) fue candidata al César a la Mejor Película.
Para este filme dialoga con el dirigente de radio y político de extrema derecha Henry de Lesquen, quien quiere prohibir lo que llama la “música negra”.
En la segunda parte, la comediante y cineasta Amelle Chahbi, de origen marroquí, se pregunta sobre la integración de los magrebíes en París y se enfrenta a un fascista en una manifestación.
“Si no quieren más árabes o musulmanes en Francia, ¿qué podemos hacer?”, le pregunta. El manifestante responde, glacial, que haría falta un presidente “que fuera verdaderamente un nacionalista e hiciera una depuración”.
En la última parte Alexandre Amiel conversa con Jérôme Bourbon, editor del semanario antisemita “Rivarol”, que afirma de buenas a primeras: “Antes, cuando éramos un país católico, no recibíamos a un judío en la mesa”.
“Billy Wilder dijo que había dos tipos de judíos antes de las dos guerras mundiales, los optimistas y los pesimistas. Los pesimistas se fueron a Hollywood –y construyeron Hollywood–, los optimistas se quedaron y murieron en los campos”, comenta Alexandre Amiel.
“El problema es que yo soy muy optimista y no quiero cambiar”.
“Ya veremos”, en la segunda vuelta de las presidenciales en Francia, el 7 de mayo. “Ser optimista no te hace más inteligente, pero te hace más feliz”, agrega.
*AFP
El filme muestra que, ante el ascenso del populismo y de los ataques contra la democracia, hay que redoblar la vigilancia del racismo.
Datos
- El filme muestra que, ante el ascenso del populismo y de los ataques contra la democracia, hay que redoblar la vigilancia del racismo.