Nuevas lámparas led
El ocaso de las antiguas bombitas generó una oleada de diseños que combinan el romanticismo con la tecnología.
Uta Abendroth
La luz de una vela es considerada cálida y agradable, aunque no es muy potente. La vela moderna no necesita cera, mecha ni fuego, es una obra de arte técnica: “My new flame”, de Ingo Maurer, es una vela para la mesa que nunca se quema. La combinación de alta tecnología con una expresión romántica es una idea de Moritz Waldemeyer. “En la parte superior de una varilla roja o negra parece resplandecer una llama”, dice el diseñador alemán, que vive en Londres. “Desde cerca se pueden distinguir en cada lado 128 diminutas luces led que se funden para crear la impresión de una llama”. El color de la luz y la programación crean una imagen muy realista. Con motivo del salón de iluminación Euroluce en Milán, Maurer y el artista lumínico Waldemeyer han creado el sistema de lámpara colgante “Flying Flames”, que combina las velas led con un dispositivo downlight. Las led (diodos emisores de luz) son el elemento luminoso del futuro. Aunque las bombillas y las lámparas halógenas no han desaparecido todavía de las tiendas, los diseñadores ya tienen que trabajar con la nueva luz pequeña. Sin embargo, los creadores se enfrentan a varios desafíos para realizar sus proyectos: a diferencia de las bombillas, las fuentes de luz led prácticamente carecen de cuerpo. Emiten mucho calor y, cuando están integrados fijamente en la lámpara, no se pueden cambiar. Además, es necesario unir los pequeños puntos para obtener un buen rendimiento luminoso. “El sector de las lámparas ha experimentado en los últimos años el cambio fundamental de la bombilla a un sinnúmero de nuevas tecnologías luminosas”, dice el diseñador alemán Konstantin Grcic. Y esto también afecta a muchas lámparas clásicas, donde la fuente de luz ocupaba un lugar central en el diseño. Es el caso de la icónica lámpara Parentesi, de los diseñadores Achille Castiglioni y Pio Manzù. Grcic ha rediseñado esta lámpara adaptándola a los tiempos modernos. El ajuste de la altura de la lámpara OK, fabricada por Flos, funciona como su modelo de los años 70 deslizando un tubo de acero en un cable que está tenso desde el techo hasta el suelo. Sin embargo, la lámpara OK es más plana y más grande y se puede girar 360 grados. “Actualmente, diseñar una lámpara ya no implica crear algo alrededor de una bombilla fija, sino que el propio creador diseña la fuente de luz”, explica Grcic. “Precisamente eso se convirtió en un desafío para mí y me preguntaba si era posible trasladar la Parentesi al futuro”. Los checos Jan Plechac y Henry Wielgus se dejaron inspirar por la herencia cultural tradicional. Su “Neverending Glory Collection” para Lasvit reinterpreta las arañas de la Scala de Milán, el palacio Garnier de París, la Metropolitan Opera de Nueva York, el Teatro Bolshoi de Moscú y el Teatro Estatal de Praga. En las siluetas de las sencillas lámparas de cristal uno reconoce tanto las arañas de antes como la alta escuela de la cristalería de Bohemia. En la misma dirección va el proyecto de Ross Lovegrove para Lasvit. Con “Nodules”, este diseñador británico creó manualmente pequeñas bolas de cristal lenticulares en las que una fibra óptica sirve como fuente de luz. Jean-Marie Massaud diseñó para Foscarini la lámpara de pie “Lightwing”, en la que el control de la luz es el elemento central. La cabeza de la lámpara está apoyada en una varilla larga y delgada a la que está sujeta una pantalla que recuerda a un ala y que permite ajustar la dirección y la dispersión de la luz. El diseñador afirma al respecto: “Diseñar una lámpara significa ante todo configurar la calidad de la luz. A mí me gusta que esto cree una sensación de espacio tridimensional”. Y eso es precisamente de lo que van a tener que ocuparse los diseñadores: el efecto de la luz en un mundo donde quizás hayan desaparecido las bombillas y las lámparas halógenas. Entonces, la persistente nostalgia de la bombilla pronto podría ser cosa del pasado. (DPA)
tendencias
Suspensión de lámparas con forma de pájaros de la diseñadora Silvie Maréchal
Pequeñas bolas de cristal en las que una fibra óptica sirve como fuente de luz, de Bocci
El ajuste de la lámpara OK, fabricada por Flos, funciona como su modelo de los años 70: deslizando un tubo de acero en un cable tensado desde el techo hasta el suelo.
La cabeza de la lámpara –de Foscani– dispone de una pantalla para dirigir individualmente la difusión lumínica.