Ofensiva en el Congreso contra hombre de Bush

WASHINGTON (AP).- El secretario de Justicia, Alberto Gonzales, enfrentó una nueva petición de un colega republicano para que renuncie, al tiempo que se esforzaba por sobrevivir a una impugnación del Senado a su credibilidad en el caso de ocho fiscales despedidos.

«La mejor forma de dejar esto en el pasado es que renuncie'', le externó de manera franca el senador Tom Coburn a Gonzales, de un republicano a otro.

Gonzales, el funcionario hispano de mayor rango en el gobierno federal, no estuvo de acuerdo y le dijo a Coburn que no creía que su partida pondría fin a la controversia. El intercambio acentuó un largo día en la silla de testigos en la audiencia del Senado para el secretario de Justicia, quien planteó tenazmente una cuidadosa y bien pensada defensa de las destituciones de los fiscales.

Prontamente reconoció errores, pero le dijo a legisladores que «nunca había buscado engañarlos'', y añadió que volvería a tomar la decisión de despedir (a los fiscales) otra vez.

«A fin de cuentas sé que no hice nada indebido'', expresó. Gonzales se sentó solo a la mesa de testigos en una habitación atestada para la esperada audiencia. No había dudas sobre lo que está en juego cuando se trata de un miembro del círculo cercano al presidente George W. Bush, y el respaldo de sus colegas republicanos era crucial en el afán de Gonzales por conservar su puesto.

«En el momento en que crea que ya no pueda ser efectivo renunciaré como secretario de Justicia'', sostuvo Gonzales, luego de dejar en claro que no creía que las cosas habían llegado hasta ese punto.


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