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¿Qué tan posible es un conflicto regional en Medio Oriente?

Aunque ni Irán, ni Hezbolá, ni Israel tengan ningún interés en una guerra abierta, un mal cálculo, unas represalias mal calibradas podrían abrir una conflagración.

Alice Hackman / Joris Fioriti*


Protestas antiisraelíes en Irán (AP Photo/Vahid Salemi, File)

Los ataques que mataron a un comandante proiraní en Irak y un líder de Hamás en Líbano, sumados al atentado en Irán, alimentan el temor a una propagación regional del conflicto de Israel en Gaza, pero los expertos lo consideran improbable de momento.

El martes, Saleh Al Aruri, de 57 años y número dos del movimiento islamista palestino Hamás, murió en un ataque aéreo en un suburbio del sur de Beirut, bastión del Hezbolá libanés.

Tanto Líbano como Hamás y un funcionario estadounidense afirmaron que Israel estuvo detrás del asesinato de Aruri, pero el Estado hebreo no lo reivindicó.

Por otra parte, Irán, aliado de Hamás y de Hezbolá, acusó a Israel y Estados Unidos de la doble explosión que dejó al menos 84 personas muertas cuando conmemoraban el aniversario de la muerte del general de la Guardia Revolucionaria iraní Qasem Soleimani, asesinado hace cuatro años en un ataque estadounidense.

Washington afirmó que “Estados Unidos no estuvo involucrado de ninguna manera”, y que no tenía “ninguna razón” para creer que Israel tuvo algo que ver.

Irak y la organización paramilitar proiraní Hashd Al Shaabi también atribuyeron a Estados Unidos un ataque con drones en Bagdad que mató a uno de sus altos cargos militares el jueves.

El sangriento ataque de Hamás el 7 de octubre dejó cerca de 1.140 muertos en Israel, en su mayoría civiles, según un recuento de AFP basado en cifras oficiales israelíes.

Los combatientes del movimiento islamista palestino también tomaron unos 250 rehenes, de los cuales 129 siguen en Gaza, según las autoridades israelíes.

Tras el ataque, Israel lanzó una oleada de bombardeos y una ofensiva terrestre que ha dejado al menos 22.313 muertos, en su mayoría mujeres y menores de edad, según el ministerio de Salud del territorio palestino, gobernado por Hamás.

¿Guerra con Líbano?


En el caso de que Israel estuviera detrás de la muerte de Aruri, sería el primer ataque de este tipo en Beirut desde su guerra con Hezbolá en 2006, que dejó más de 1.200 muertos en Líbano, en su mayoría civiles, y 160 en Israel, en su mayoría soldados.

El portavoz del ejército israelí, Daniel Hagari, afirmó el martes, sin comentar directamente la muerte de Aruri, que las tropas estaban preparadas “para cualquier escenario”.

Mark Regev, alto asesor del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que Israel no reivindicó el asesinato pero insistió en que “no fue un ataque contra el Estado libanés” o Hezbolá.

“Si el enemigo piensa lanzar una guerra contra Líbano, combatiremos sin límites, sin restricciones, sin fronteras”, declaró por su parte el miércoles el jefe de Hezbolá, Hassan Nasrallah.

Karim Bitar, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de San José de Beirut, afirmó que el ataque era “preocupante”.

“Aunque ni Irán, ni Hezbolá, ni Israel tengan ningún interés en una guerra abierta, un mal cálculo, unas represalias mal calibradas podrían desembocar en una conflagración”, afirmó.

Hezbolá se encuentra en una situación “delicada”, ya que Líbano atraviesa una profunda crisis política y, sobre todo, económica, y sus bases no quieren otra guerra, según los analistas entrevistados por la AFP.

Amal Saad, especialista en Hezbolá y profesor de la Universidad de Cardiff, afirmó que el movimiento libanés “tendrá que responder de forma que restablezca (su fuerza de) disuasión”, pero “no puede responder de manera que Israel no tenga más opción que iniciar una guerra total”.

Para la experta Maha Yahya, directora del Carnegie Middle East Center con sede en Beirut, “el riesgo de escalada es importante, pero Hezbolá se esfuerza por evitar ser arrastrado en un conflicto”.

¿Conflicto regional?


Fabrice Balanche, director de investigación en la Universidad de Lyon, en Francia, aseguró que es poco probable que estalle un conflicto regional.

Las autoridades israelíes, que son conscientes de que cuentan con la protección de Washington, “tienen muchas ganas de limpiar” sus fronteras, pero “los estadounidenses y los europeos les frenan”, afirmó.

Por el contrario, “los iraníes no quieren un enfrentamiento con Israel, y Hezbolá tampoco, porque saben que estarán en desventaja”, declaró.

Es probable que Irán limite su respuesta a seguir perturbando el comercio marítimo en el mar Rojo, según Balanche.

Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han llevado a cabo más de 20 ataques cerca del estrecho de Bab el-Mandeb contra barcos que alegan están relacionados con Israel, interrumpiendo la navegación en una ruta por la que circula alrededor del 12% del comercio mundial como apoyo a los palestinos en la bombardeada Franja de Gaza. “Los iraníes deben reaccionar, pero no de manera directa”, explicó.


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