Piedras Coloradas: la playa del relax

Pese a que cada vez más gente elige Piedras Coloradas, el tiempo corre allí a otro ritmo, sin las aglomeraciones ni el bullicio de las playas del centro de la villa balnearia.

Por Redacción

Las Grutas

A 5 km de Las Grutas, en dirección al sur, el tiempo parece correr a otro ritmo. Aquí, en el balneario Piedras Coloradas, no mandan las modas, ni el bullicio de los paradores que repiten a una y otra vez los temas del verano. Sólo la naturaleza reina, con la magia de esos elementos que se combinan para crear un paisaje ideal. Mar, roca, sol y arena, a disposición absoluta de los que se acerquen a disfrutarlas.

Aunque cada vez son más los que llegan a esta playa, se mantiene intacta aquella necesidad de crear un ambiente sereno, para gozar de la vida al aire libre. Los habitués del lugar se refugian junto a alguna roca, o busca un espacio en la arena, pero dejando una distancia que permite que cada grupo pueda solazarse a gusto.

Después, cada uno arma su programa en la playa. Las piedras que le dan nombre al balneario (con sus tintes rojizos por la presencia de un mineral llamado feldespato) son un espacio de juegos para los más chicos, y de intimidad para los adolescentes, que se alejan del resto para compartir una charla encaramados sobre ellas.

Otros, se animan a improvisar algún partido al borde del agua, o se pierden con un libro entre las manos para elegir un lugar para dejar correr las horas, absortos en la lectura.

Al atravesar un inmenso médano, aparece otra postal. Es que en este sector se encuentran los tradicionales kiosquitos construidos de adobe, que proveen de todo lo necesario para hacer más cómoda la jornada playera. El colorido de las frutas y los licuados que ofrecen llenan los ojos de una anticipada frescura.

También se alquilan rústicos quinchos, que con su pintoresca estructura garantizan la sombra necesaria en las horas de mayor calor, e invitan al relax junto al mar.

Por la tarde, el paisaje se puebla de turistas que llegan caminando desde las playas del centro, y tienen al balneario como el destino final de sus caminatas. También, al caer el sol, es común apreciar la llegada de las pequeñas lanchas de pesca artesanal, que vuelven cargadas de fresca mercancía tras haber completado su carga mar adentro.

Para tener en cuenta

Los que llegan al lugar por primera vez no pueden dejar de visitar la adorable biblioteca de adobe, ubicada en el acceso a este balneario.

Fue inaugurada a finales de 2008, y desde entonces cada verano abre sus puertas para ofrecer una completa variedad de títulos.

Por las tardes, suelen ofrecer la narración de cuentos para que los chicos disfruten solos o en familia, además de otras actividades culturales que se van anunciando en una simpática pizarra.

Para comer algo rico, es ideal aprovechar la oferta de los quiosquitos de adobe que están al borde del mar, dónde se consiguen desde frutas hasta comidas rápidas.

La especialidad es su ensalada de fruta, que es variada (incluye hasta melón) y muy fresca. Se consigue por $35. Por $20, choclos y panchos. Las hamburguesas completas están $40.

También hay variedad de ensaladas, licuados y tragos con y sin alcohol.

El alquiler diario de uno de los rústicos quinchos con una mesa y sillas cuesta 180 pesos.

Vanesa Miyar

vanesamiyar@rionegro.com.ar

Fotos: Martín Brunella


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