Se enfrentaron a pedradas en Bariloche y el conflicto terminó con una moto incendiada
El incidente se desató en la noche del lunes e involucró a miembros de dos familias, que "mantienen diferencias desde hace meses", dijo la policía.
Un enfrentamiento entre dos grupos antagónicos que se desató en la tarde noche del lunes en un barrio del este de Bariloche e incluyó el lanzamiento de piedras en abundancia sólo amainó luego de varios minutos, cuando llegó la policía y convocó a los bomberos debido al incendio de una moto, cuya propiedad nadie reivindicó.
Tensiones y enojos de larga data entre dos familias del barrio 270 Viviendas fueron las que desencadenaron el hecho violento, que no dejó personas heridas ni detenidos. Aun así tomó intervención la fiscalía de turno y ante la ausencia de denuncias formales se inició una causa de oficio.
El jefe de la subcomisaría 80, Pablo López, dijo que acudieron al lugar de los hechos a partir de varias llamadas a la línea de emergencia que comenzaron alrededor de las 19.45 y que daban cuenta del “desorden” callejero, en el que nadie declaró la existencia de armas, pero sí las agresiones a pedradas, gritos y amenazas. La gravedad de los hechos escaló -dijo el subcomisario-, cuando uno de los llamados dio cuenta del incendio de una moto.
Cuando llegaron al sitio del conflicto, en la intersección de La Habana y Calle 3, los grupos se dispersaron pero no cesaron las agresiones. “Como suele ocurrir, los que se tiraban piedras entre ellos empezaron a tirarle a la Policía. Por suerte no hubo heridos ni mayores daños sobre los móviles”, dijo López.
Refirió que “la mayoría de los involucrados son menores de edad, varones, y quedaron sujetos a la investigación que lleva adelante la fiscalía”.
Según el jefe policial, no se llevaron adelante detenciones y la intervención de los uniformados en el lugar quedó condicionada porque los involucrados se refugiaron en las viviendas y continuaron con el lanzamiento de proyectiles desde los patios. “No podemos hablar de bandas, ni que haya actividades delictivas de por medio”, aseguró.
Los protagonistas de la pelea pertenecen a dos familias cuyos domicilios están separados por unos 50 metros. En fecha reciente no hubo mayores problemas pero sí habían expuesto sus diferencias “hace varios meses”, revelaron desde la subcomisaría.
López dijo que la moto es una Gilera de 110 centímetros cúbicos y sufrió daños considerables, pese a la intervención de los bomberos. El rodado quedó secuestrado a la espera de esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades. López dijo que nadie se presentó todavía como propietario, pero tienen un indicio sobre su identidad, luego de consultar los registros de titularidad.
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