¿Por qué el BPN rechazó un millonario depósito de Temux?

A pesar de que el interventor en la sucursal Buenos Aires, Pablo Nogués, lo negó, las últimas testimoniales recibidas por exhorto en un juzgado porteño confirman que ordenó que no se aceptara el depósito y que esa negativa hizo que se produjera una violenta discusión.

A fines de febrero de 2005, cuando Jorge Sobisch ya había autorizado el plan de Juan Pablo Bugner para reducir la deuda de Temux -que entonces había descendido de unos veinte a once millones de pesos- dos camiones de transporte de caudales estacionaron frente a la sucursal Buenos Aires del Banco de la Provincia de Neuquén, en Maipú 50. Llevaba siete millones de pesos para depositar en la cuenta corriente de la firma. Así, la deuda quedaría en unos cuatro millones.

La operación no se pudo hacer. Es cierto que, como era el principal cliente de la sucursal, a Temux se le aceptaban operaciones después del cierre del horario bancario. Pero esta vez el interventor que había reemplazado al gerente Carlos Herrera en la conducción de la sucursal, Pablo Nogués, dijo que no. ¿Por qué? Porque habían pasado las cuatro de la tarde, y el horario de atención al público vencía a esa hora. La pregunta del título de esta nota tiene sentido, porque el rechazo vale cuando el cliente que llega tarde quiere depositar cien pesos en su cuentita de caja de ahorros, pero deja abierto un interrogante si un deudor de once millones quiere disminuir el rojo a cuatro.

Con respuestas que no quedaron del todo claras Nogués, en su testimonial del 15 de abril del 2008, dijo que cuando comenzó a rechazar cheques de Temux desde que reemplazó a Carlos Herrera en la gerencia de la sucursal Buenos Aires -el 28 de febrero de 2005- advirtió que la empresa «traía dinero fuera de tiempo». Al parecer, eso venía ocurriendo desde, por lo menos, abril de 2004 (cuando se resolvió sancionar a Herrera con una suspensión que no se aplicó). Explicó que «había muchas irregularidades en la sucursal» y habló de una reunión con dos ejecutivos de Temux, Calabria y Troiani. Dijo al respecto que «cubrieron los cheques a la tarde» y que Calabria lo amenazó diciéndole que «no sabía con quién se metía». Las operaciones con Temux eran -señaló- «adelantos de fondos sin sustento documental, un ardid armado como para adelantar la plata». Responsabilizó a Herrera de los controles, y a los entonces funcionarios de Contaduría Adriana Velasco -que actualmente es gerente general- y Néstor Pizzi.

Respecto de las operaciones de comercio exterior Nogués declaró que «lo que pasaba era que se adelantaban en cuenta los supuestos fondos provenientes del exterior». Responsabilizó a la gerencia de Comercio Exterior, que estaba a cargo de Gabriela Naimo, pero previno que «la documentación la firmaba Cáceres (Alberto Cáceres, jefe de la mesa de dinero, que dependía de la gerencia financiera a cargo de Carlos Maidub), y que también controlaban la gestión Luciano Hoch y Norberto Corrado.

En su declaración Nogués vuelve, párrafos más adelante, sobre su reunión con Calabria y Troiani, e insiste en que no podrían hacer depósitos fuera de hora. Se había enterado de que «ingresaban con civiles con armas fuera del horario del banco», aunque no supo decir si «ese día» (presuntamente, el de la reunión), había «guardaespaldas».

Y al ser preguntado por uno de los abogados defensores si se había presentado «gente del banco con dos camiones blindados con custodia fuera de horario con siete millones de pesos», su respuesta fue por la negativa. «Contestó que no», dice el texto. O sea que no solo se había rechazado el depósito, sino que no se había presentado nadie.

 

No pero sí

 

El «no» de Nogués es un sí de labios de María Gabriela Rivero, contadora de la sucursal Buenos Aires. Dijo esta testigo, preguntada sobre si en febrero o marzo de 2005 hubo un escándalo en la sucursal a raíz del intento de Temux de depositar una importante suma de dinero fuera de horario, «que le comentaron que intentaron realizar un depósito importante de dinero y que al no serles permitido estuvieron a punto de llegar a las manos».

Darío Rodríguez, empleado de la sucursal y testigo del incidente, dijo que «un día viernes del mes de febrero de 2005, Daniel Calabria de la empresa Temux… se presentó en la sucursal Buenos Aires alrededor de las 16 horas». Había avisado que llegaría fuera de tiempo para realizar un depósito y «es atendido por Pablo Nogués, que se encontraba reemplazando a Herrera desde el día anterior, quien se niega rotundamente a recibir el depósito». Explicó que escuchó la discusión desde su oficina, cercana a la gerencia, y que «Calabria se dirigía a Nogués indignado y a los gritos, amenazando incluso con golpearlo si no accedía».

Corrado, empleado de comercio exterior en la sucursal, no habló del incidente pero dijo saber que se habían realizado reuniones en la sucursal entre directivos del banco y de Temux. Se reunían «una vez por semana o semana por medio», detalló. Afirmó que esos directivos (el presidente Félix Racco, el gerente general Juan Pablo Bugner) daban las instrucciones para liquidar las operaciones, que eran trasmitidas por Herrera. Escuchó en tal sentido, desde el despacho de Herrera, una conversación telefónica con Bugner.

Antes, en declaraciones ante el juez de la causa, otro empleado de la sucursal Buenos Aires, Pablo Zanellato, había dicho también que los depósitos de Temux «ingresaban fuera de horario». «Una vez» se rechazó el depósito, lo que causó «revuelo en la sucursal».

 

JORGE GADANO jagadano@yahoo.com.ar


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