Preparados, listos… ¡ya! ¡A leer!

Este viernes 1 de octubre, más de 3 millones de niños y niñas de todo el país celebran la octava edición del Maratón Nacional de Lectura. Para los organizadores es un hecho simbólico que pretende recuperar la práctica de la lectura.

Cuando hay un maratón mucha gente se junta un día, en un lugar, a una hora determinada y con un objetivo en común: salir de un punto para llegar a otro, transpirando la camiseta, poniendo el cuerpo, ejercitando músculos, como cada uno pueda. Corriendo, caminando, saltando en un pie… o dando aliento los corredores. ¿Qué tiene de todo esto un maratón de lectura?

Este viernes 1 de octubre más de 3 millones de niños y niñas de todo el país celebran la octava edición del Maratón Nacional de Lectura, organizado por la Fundación Leer con el objetivo de generar conciencia en la población sobre la importancia de la lectura para “el desarrollo personal y el crecimiento de las sociedades, reforzar las experiencias de lectura individual y compartida, crear un clima que propicie la alfabetización y profundizar los vínculos entre el hogar, las diferentes instituciones y la comunidad”.

Básicamente consiste en un evento educativo para que los más chicos puedan disfrutar de los libros y de la lectura por puro placer. En este año del Bicentenario, la consigna es: “Nuestros valores, costumbres y tradiciones. Historias para leer y escribir entre todos”.

De la actividad participan escuelas, comedores, hospitales, bibliotecas y clubes. Durante el día, chicos y chicas de todas las provincias, docentes, familias y voluntarios se juntan en un lugar para dedicar horas a leer y escuchar cuentos, compartir historias, participar en obras de teatro y de títeres.

En nuestra región, 91207 niños y niñas de la provincia de Río Negro están inscriptos para participar del Maratón Nacional de Lectura Bicentenario, para lo cual se involucraron 5789 adultos y 392 instituciones. Por citar algunos ejemplos, la Escuela Primaria Nº 283 “Puerto Argentino”, de Cipolletti, organizó dramatizaciones, lecturas y narraciones orales. En Bariloche, el Jardín Maternal y de Infantes “Dulce de Leche”, disfrutará de abuelos cuenta cuentos, de una obra de títeres y de relatos orales.

Por otra parte, en la vecina provincia de Neuquén hay anotados 62604 chicos y chicas de toda la provincia. Desde Buta Ranquil, pasando por Neuquén capital, hasta Villa La Angostura serán acompañados por 6027 adultos y 251 instituciones.

“La Maratón (sic) es para nosotros un hecho absolutamente simbólico, de gran masividad que pretende que se instale una práctica y no que sea un hecho aislado y una vez en el año. ¿Para qué? Para recuperar la lectura de la literatura de ficción que no tiene necesariamente que ver con el entretenimiento sino con la búsqueda de pensamiento, la recuperación de los espacios de la imaginación y la creatividad”, explicó a rionegro.com.ar la licenciada en Letras, Rocío Bressia, especialista en Literatura Infantil y Juvenil de la Fundación Leer.

Además nos explicó cómo observan desde esta organización la práctica de la lectura en nuestro país y qué rol cumplen el Estado, la escuela y la familia en la promoción de la lectura y la creación de nuevos lectores.

P: ¿Somos un país de lectores? Si no es así, ¿qué nos falta para conseguirlo?

R: Buenos Aires en particular y Argentina en general tiene una tradición del libro bastante interesante. No podemos olvidar que Buenos Aires ha sido designada la capital mundial del libro para el 2011. Dentro de las naciones latinoamericanas, Argentina está generando una proyección importante pero es indudable que hay un camino por hacer, sin duda alguna. La pérdida de los espacios de lectura tiene que ver con los adultos y no con los chicos. Evidentemente hay una práctica cultural que se pierde pero por eso tenemos que pensar cómo revertirlo desde los adultos para con los chicos.

P: Desde la apertura democrática hasta ahora se han puesto en marcha varios planes de fomento de la lectura, positivos a la hora de crear conciencia sobre la importancia de leer. ¿Cómo cree usted que han sido los resultados? ¿Han logrado transformar a los destinatarios de esos programas en lectores?

R: Desde hace 20 años está claro que la intención del Estado es generar lectores y que es una política a promover pero es muy difícil calcular cuántos chicos se convirtieron en lectores reales. Lo cierto es que se vienen generando políticas de promoción de la lectura, con sistematicidad y cada vez más organizadas. Este año se ha creado el Consejo Nacional de Lectura que es una propuesta que hay que aplaudir de pie porque lo que hace es organizar todas las acciones públicas y privadas de organizaciones, escuelas, ministerio y gobiernos que tienden a promocionar la lectura. De esta manera no nos pisamos, compartimos información, ajustamos mejor los objetivos. Notamos, en los diseños curriculares que le llegan a los docentes para poder planificar, la predominancia y la presencia de la enseñanza de la lectura como un pilar fundamental de la escuela primaria y secundaria.

P: Es frecuente escuchar que “los chicos de hoy leen menos” y muchas veces se responsabiliza de ello a las nuevas tecnologías de la información y el entretenimiento. ¿Uds. creen que es así?

R: Para nosotros son soportes tecnológicos que vienen a superarse y a complementarse. La idea de que los chicos no leen porque están sentados en la computadora tiende a pensar en una idea de cultura, absolutamente compartimentada, que los chicos hacen una cosa u otra y no pueden hacer las dos. Hay que generar comunidades que puedan moverse en el plano de la tecnología, leer desde la computadora, pasar por el videojuego y después agarrar un libro. Pasar por todas las prácticas culturales sin que una excluya a la otra. Por ejemplo: no necesariamente hay que apagar la tele para pasar a leer un libro. Lo importante es no seguir conformando generaciones que sólo vean televisión. Si eso está ocurriendo es porque los adultos sólo miramos televisión. Veamos qué espacio le dan los adultos a la lectura para fijarnos qué espacio le dan los chicos. En una casa donde un adulto no lee es probable que un chico no lea.

P: ¿Cuál es el rol que cumple la escuela en la promoción de la lectura?

R: Esa alianza es clave entre escuela y familia… Es el factor número uno, el mediador por excelencia pero las familias deben continuar lo que la escuela inicia, sobre todo las que tienen la posibilidad de acceder a la cultura escrita. Allí las decisiones son claves: qué se hace en los tiempos libres, cómo decido pasar el rato con mis hijos, qué decido hacer, a qué le doy prioridad. ¿Nos ponemos los dos frente al televisor y discutimos lo que vemos o los dejamos solos mientras nosotros hacemos otra cosa? Son decisiones simbólicas que el adulto toma y en esa decisión transmitimos una mirada, una cosmovisión sobre lo que estamos haciendo.

P: Han aparecido textos para niños y adolescentes que se han convertido en verdaderos fenómenos de venta. ¿Cómo interpretan esto? ¿Son productos de marketing o, por el mero hecho de ser libros, ayudan a formar lectores?

R: Un niño lector en formación debe necesariamente moverse en determinadas lecturas. No acordamos con la idea de que con tal de que lean, que lean cualquier cosa. La formación del lector está supeditada a la calidad de los textos a los que tiene acceso. Hay textos que te enriquecen, que te hacen ser un mejor lector y hay otros que no te generan nada. Decimos que no hay literatura infantil y literatura para adultos, hay buena y mala literatura y esa es la única clasificación posible. Claramente estos boom son producto de una determinada operatoria de mercado, tienen una publicidad que ningún libro tiene y hay otros libros que son mejores. Por ejemplo, “La Saga de los Confines” de Liliana Bodoc –una de nuestras mejores escritoras de literatura juvenil- es una obra maestra que supera ampliamente en calidad a “Crepúsculo” o a “Harry Potter”. Entonces hay determinados textos a los que los chicos llegan por marketing porque lo ven en la tele porque los otros compañeros lo leen. Pero hay otros que el chico no conoce. Y aquí entran escena los mediadores: un docente, un bibliotecario, los padres, los hermanos, los abuelos, un buen librero, todos ellos pueden actuar conducirnos hacia textos a los que por sí solos no llegamos.

P: El libro es portador de cultura pero a la vez es un objeto, el producto de una industria. La lectura es otra cosa, que escapa a esa lógica. ¿Cómo se hace para promocionar la lectura por fuera de las estrategias del mercado?

R: La realidad es que la literatura está enmarcada en un mercado y a veces le viene bien y a veces le viene mal. Los libros que vemos como best seller en las librerías no necesariamente son los mejores textos que hay. Hay muchos otros superiores que no tienen ningún tipo de propaganda. Yo estoy a favor de otro tipo de promoción, más separada del mercado que tiene que ver con el boca a boca, con los círculos de lectores, con las bibliotecas, con los libreros. Una recomendación de circulación mucho más genuina, que tiende a prevalecer la lectura por sobre el libro, donde lo que se transmiten son experiencias de lectura y no libros en sí mismos.

Natalia López

natalial@rionegro.com.ar

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