¿Qué es lo que pagan de impuestos los ciudadanos?

El Gobierno Nacional se esforzó por incrementar los ingresos buscando caja, dejando en un segundo plano la equidad o la eficiencia del sistema tributario.





PRESIÓN TRIBUTARIA

A medida que se acerca fin de año, no solo las empresas realizan el balance de los recursos y gastos concretados durante el período que termina. Las personas de a pie también analizan los por menores de su economía.

Al hacer los cálculos, uno de los principales ítem de las cuentas familiares es el pago de impuestos.

La manera más sencilla de obtener una estimación al respecto, es sumar el total retenido por seguridad social, ingresos brutos, o los pagos realizados por impuesto a las ganancias, bienes personales o monotributo.

Sin embargo, dicha suma no contempla el pago de impuestos que los consumidores realizan cada vez que efectúan la adquisición de un bien o utilizan un servicio.

Cada vez que pagamos 90 pesos por un kilo de carne ¿Cuánto corresponden al verdadero costo de la carne y cuantos al pago de impuestos implícitos? ¿Cuántos pesos tributamos cada vez que compramos un auto, pagamos la factura en un restaurante o utilizamos nuestra cuenta bancaria?.

La respuesta puede sorprender a más de un desprevenido: En promedio, por cada 100 pesos que produce la economía al año en Argentina, se pagan 34,5 pesos de impuestos.

Así surge de un reciente estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) titulado “El alto peso de los impuestos en Argentina”, el cual da cuenta del alto peso relativo que tiene la presión fiscal en el costo de los bienes y servicios más comunes y cotidianos.

Para cuantificar el peso relativo de los impuestos en la economía, se utiliza habitualmente el indicador de “Presión Tributaria”, el cual mide la totalidad de lo recaudado por impuestos, como proporción del Producto Bruto Interno (PBI), el cual expresa en unidad monetaria (pesos o dólares), la totalidad de los bienes y servicios producidos por la economía de un país a lo largo del año.

El estudio diferencia entre la “Presión Tributaria Efectiva” y la “Presión Tributaria Legal”.

La primera indica lo efectivamente recaudado por el estado, y la segunda lo que el estado “debiera recaudar”, si todos los ciudadanos pagaran los impuestos en tiempo y forma.

Los resultados obtenidos toman en cuenta la primer definición, cuantificando los impuestos en la totalidad de los niveles del estado, nacional, provincial y municipal.

Así, al analizar la presión tributaria durante la última década, surge que la misma se incrementó un 43% entre 2004 y 2013, pasando del 24,1% al 34,5%.

La cifra registrada el año pasado es record, y deja a la vista que junto al crecimiento del gasto público en los últimos diez años, el estado se ha esforzado por incrementar también los ingresos que lo sustenten, buscando ante todo la caja, y dejando en un segundo plano de prioridad la equidad o la eficiencia del sistema tributario.

Las conclusiones son más llamativas aún si se analiza cómo afectan los impuestos para cada tipo de bien o servicio.

Si bien cada producto tiene su propia cadena de valor, la cual es afectada de manera particular por distintos tipos de gravámenes, es posible agrupar los bienes y servicios en “grandes rubros”, y realizar una estimación de la incidencia de los impuestos en el precio final de los mismos.

Para poder hacer dicha estimación se utiliza una cadena comercial tipo, en la que el sector industrial vende el producto a un intermediario mayorista, que a su vez vende el producto al eslabón minorista, quien finalmente lo coloca en las góndolas a disposición del público.

En un análisis amplio, a continuación se detalla lo que sucede en algunos de los rubros más representativos.

Si uno se focaliza en el rubro alimentos resulta que, en promedio, el 34% del precio abonado por carnes, lácteos, frutas y verduras, se compone de impuestos. Es decir que por cada 100 pesos que el ama de casa paga al hacer sus compras en el supermercado, 34 son impuestos.

Si en cambio se focaliza en los automóviles de gama media, el 52,7% del precio final de cada unidad está integrado por distintos impuestos. En los autos de alta gama, el peso relativo de los impuestos es aún mayor, llegando al 63,5%.

Cuando una familia tipo decide salir a comer afuera, el 38% de lo que dice el ticket al terminar la velada, corresponde a distintos tipos de impuestos. O sea que dentro de los 1.000 pesos que se abona en estos días por una cena normal para cuatro personas, 380 pesos corresponden a distintos tipos de impuestos.

En el rubro construcción, el precio para levantar una vivienda residencial, lleva implícito 31,3% de impuestos.

Por último, aquellos particulares que están bancarizados, y realizan sus operaciones habituales mediante tarjetas de crédito, débito, o cuentas corrientes, abonan en el precio final de sus resúmenes mensuales un 40% de impuestos.

Claramente, con este nivel de presión tributaria y problemas de rentabilidad que muestra la economía muchos entienden porque los restaurantes no entregan factura si uno no la pide, o cuesta que la gente termine bancarizando sus operaciones.

Redacción Central


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