¿Qué piensan y en qué creen los seguidores de Donald Trump?
El billonario Donald Trump, contra lo que muchos preveíamos inicialmente, sigue acumulando (uno tras otro) triunfos en su todavía larga carrera por tratar de obtener la candidatura presidencial republicana para las próximas elecciones norteamericanas del mes de noviembre. No obstante, lo cierto es que hasta el presidente Barack Obama se ha animado a pronosticar que Donald Trump no logrará su objetivo. Lo que no luce sorprendente. A esta altura de los acontecimientos, vale bien la pena repasar qué es lo que piensan quienes lo están apoyando exitosamente en su activa campaña electoral. Mientras se disputa el “supermartes”, nada mejor para ello que analizar lo sucedido luego de su reciente triunfo electoral en la primaria de Carolina del Sur. Hace pocos días. A Trump lo votaron sólo el 36% de los varones y el 29% de las mujeres que concurrieron a las primarias de Carolina del Sur. Hay allí una primera diferencia. Las mujeres le desconfían más que los varones. Donald Trump es, además, bastante más popular entre las personas de menores ingresos que entre las más ricas. Y su apoyo crece en los suburbios, por oposición a las ciudades. En rigor, cuanto más grandes son los centros urbanos, menos nivel de popularidad para Trump. En paralelo no sorprende para nada que su atractivo sea inverso al nivel de educación de los encuestados. Cuanto más educados, menos apoyo a Trump. Los ciudadanos que se dicen más conservadores creen menos en Donald Trump que los que se pronuncian como moderados. Tan sólo el 33% de los votantes que afirman ser independientes lo considera potable, el resto de los encuestados de alguna manera desconfía de él. Los jóvenes, por lo demás, sienten significativamente menos atracción por la patológica personalidad Trump que los mayores de 45 años. A todo lo antedicho se agrega que nada menos que el 63% de los ciudadanos entrevistados cree que no pertenecer al mundo de la política y venir en cambio del mundo de los negocios es una ventaja para Donald Trump, algo positivo entonces. El cansancio y la decepción con los políticos tradicionales aparecen, una vez más, evidentes. Más de la mitad de los entrevistados (un sólido 51%) cree que el tema más importante a resolver por el próximo presidente de los EE. UU. será el de la inmigración. Esta vez, no sienten, en consecuencia, urgencias decisivas por la ocupación y por los temas de índole económica. Esto pese a que algo más de un tercio de los encuestados (36%) los mencionan como prioritarios. Lo curioso es que identifican la condición de riqueza con la mayor capacidad para conducir la economía norteamericana, desde que el 72% considera a Trump como el más apto para conducir la economía norteamericana. A lo que se suma que, en materia de política exterior, nada menos que el 91% de los entrevistados supone que Trump es el más capaz de entender el mundo tal cual es y, en consecuencia, manejar una crisis internacional, lo que es muy sugestivo y hasta supone que los norteamericanos que apoyan a Donald Trump ven el mundo exterior con sus mismos cristales y colores. No siempre con los reales. Como ellos quieren que sea, entonces. El 47% de los partidarios de Donald Trump postula la necesidad de deportar a los inmigrantes ilegales a sus respectivos países de origen. De inmediato. Y el 41% de ellos aprueba asimismo que se prohíba a los musulmanes entrar a los EE. UU., salvo que sean ya ciudadanos norteamericanos. El estereotipo de quienes hoy apoyan a Donald Trump en su campaña electoral queda así relativamente claro. Y sus respuestas y preferencias no son siempre necesariamente tranquilizadoras. Pero están ciertamente a la vista. Mañana nadie podrá sorprenderse. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
Opiniones
Emilio Cárdenas – Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas