Quiroga congeló el contrato con el EPAS

Es uno de los puntos que provocaron mayores fricciones entre el municipio capitalino y el gobierno provincial. El intendente no volverá a hablar del tema hasta el final de su gestión.

NEUQUÉN

Luego de casi un año y medio de enfrentamientos y duros cruces entre los gobiernos provincial y municipal por un contrato de concesión con el EPAS, ahora el intendente Horacio Quiroga congelará para lo que queda de su gestión la insistencia en este acuerdo que le permitiría la Ejecutivo controlar el accionar del organismo provincial.

Desde el Ejecutivo aseguran que ya no hay interés en continuar «peleando» en busca de un acuerdo con el Estado provincial para obtener que definitivamente el servicio de agua y saneamiento se preste de acuerdo a una base legal. «Está y estará por lo menos por lo que queda de esta gestión, en el freezer y de ahí no saldrá», aseguraron.

Esto le pone fin a un fuerte conflicto y a una serie de negociaciones que fueron conflictivas desde el minuto uno, y que se fueron complicando por espacio de 17 meses, desde octubre del 2012 hasta marzo del 2014. El medio hubo de todo: descalificaciones, agravios, tironeos, amenazas de retirar el servicio y condiciones, todo condimentado con intenciones políticas de ambas partes. El mayor tiempo de conflicto se registró antes de las elecciones para renovar la mitad del Concejo Deliberante en el 2013.

En octubre del 2012, el secretario de Coordinación Marcelo Bermúdez y el subsecretario de Servicios Concesionados Fernando Palladino fueron personalmente hasta las oficinas del EPAS para entregarle el contrato en mano al entonces presidente Víctor Marecos. Después de varios minutos de espera se fueron si ser atendidos y dejaron el borrador en mesa de entrada. Fue el primer anticipo del problema futuro. A mediados de ese mes, el ministro de Energía y Servicios Públicos Guillermo Coco anunciaba públicamente que no firmarían el contrato hasta tanto el municipio no se comprometa a aportar fondos para inversiones. Como respuesta, Quiroga le pidió un informe pormenorizado sobre sus ingresos y egresos.

Días después el intendente se cansó de «discutir en redondo» y solicitó resolver el contrato con el gobernador Jorge Sapag. Pasaron meses cargados de idas y vueltas y en abril del 2013 Coco amenazó con retirar al EPAS de la prestación del servicio en la ciudad. En el medio se metieron los concejales oficialistas y de la oposición y no faltaron las acusaciones cruzadas sobre los «culpables» de que la ciudad estuviera «pinchada por todos lados».


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