Reclamos con caballos, chanchos y manzanas

No es la primera vez que los productores neuquinos recurren a lo que tienen a mano para plantear demandas. En todos los casos la originalidad fue el lugar: las puertas de la Casa de Gobierno.

NEUQUÉN (AN).- La Casa de Gobierno es desde todos los tiempos escenario privilegiado de cuanta protesta social se desarrolle, pero solo tres se destacaron por su originalidad e impacto social. En 1998 crianceros del interior colmaron la plaza de Roca y Rioja con una tropilla de medio centenar de caballos. Al año siguiente, productores frutícolas de la región desparramaron más de 5.000 kilos de manzanas verdes y rojas en las veredas. Después hubo que esperar hasta 2015 para que el ingenio “de la protesta” regrese a la ciudad. La semana pasada productores porcinos armaron un gran corral enfrente de la gobernación, que fue la atracción de niños y los enojos y quejas de los mayores. Las dos primeras fueron bautizadas por su autores como tractorazo” y “malón federal”. En septiembre de 1998 unos 50 hombres y mujeres fiscaleros de los departamentos Picunches y Zapala, luego de recorrer durante dos días unos 200 kilómetros, llegaron a la capital para solicitarle al entonces gobernador Felipe Sapag, la regularización de las tenencias de casi cinco millones de hectáreas donde 4.000 familias, mapuches criollas, criaban a sus ovejas. El 8 de septiembre antes del mediodía el grupo ingresó por avenida Argentina desde la Ruta 22. “Fue un desfile de sombreros, ponchos multicolores, rastras y banderas. Mientras trataban de controlar a sus caballos que resbalaban sobre el asfalto, cosecharon el aplauso de los transeúntes”, relatan las crónicas de ese momento, conservadas en el archivo de “Río Negro”. Minutos después apostaron sus caballos en perfecta hilera frente a Casa de Gobierno y sus jinetes no se bajaron de las monturas esperando que las puertas se abrieran para ingresar al despacho del gobernador. Pasaban las horas y nadie los atendía. Los caballos estaban cansados y hambrientos luego de tamaña empresa. Los crianceros resolvieron entonces llevarlos a la plaza Roca, bajo la sombra de los árboles. Los animales comieron pasto fresco y flores y bebieron agua frente a la mirada atónita del placero. Al marcharse dejaron las huellas de las herraduras. El 30 de marzo de 1999 fue el momento de los productores frutícolas que se lanzaron con sus tractores a la ruta hacia Casa de Gobierno para solicitar ayuda para afrontar la crisis que les ocasionó la caída de granizo. Repartieron en las esquinas del centro de la ciudad más de 5.000 kilos de manzanas. Ese día no obtuvieron respuesta favorable y el 14 de abril regresaron con sus carros cargados con toneladas de fruta fresca que volcaron en las puertas de la gobernación y de la residencia de Felipe Sapag. Los chacareros tuvieron que mover el clásico Fairland verde del hijo del gobernador, Luis, estacionado en el frente de la casa. El auto quedó en medio de la calle para que un camión pudiera ingresar de culata a la entrada del garaje y volcar las manzanas. Las veredas quedaron pintadas de verde y rojo, mientras cuatro policía custodiaban el lugar.

El tractorazo. Productores de Centenario, el Chañar y Vista Alegre reclamaban aportes económicos de 3.000 pesos por hectárea para afrontar las consecuencias ocasionadas por el granizo.

El malón federal. En 1998 la provincia tenía nueve millones de hectáreas de tierras fiscales, la mitad de ellas ocupada de manera precaria por crianceros de ovejas y chivos.


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