Relatan los últimos días de Arafat
Tawfiq Tirawi, el hombre de confianza de Yasser Arafat, reveló al diario “El País” de España las condiciones en que el líder palestino vivió sus últimos días. “El Ejército israelí nos tenía rodeados. Faltaba el oxígeno. Unas 200 personas convivíamos en 300 metros cuadrados. No había agua potable y la comida escaseaba. Los alimentos venían de fuera”. “Eran los palestinos los que traían el agua para beber y los alimentos. Pero antes de introducir nada, debían entregar las mercancías a los soldados que cercaban la Muqata y que lo examinaban sin permitir la presencia de palestinos”. Ése es uno de los momentos que los abonados a la tesis del envenenamiento israelí a Arafat podrían considerar idóneo para inyectar polonio 210, el elemento encontrado por expertos suizos en las ropas del líder palestino. Tirawi no lo descarta, pero tampoco le resulta demasiado creíble porque la comida entraba en grandes cantidades. “Si traían diez pollos, ¿cómo iban a saber los israelíes cuál se iba a comer Arafat?”. Arafat comía pollo y algo de pescado. Carne en contadas ocasiones. Verduras, casi siempre las mismas: maíz y guisantes. La miel y las manzanas eran sus postres favoritos. La comida era escasa pero sana. El problema eran las condiciones sanitarias y el monumental estrés que sufrieron, rodeados por tanques noche y día. Dormían unos encima de los otros. El agua que utilizaban para las abluciones previas al rezo estaba sucia. Varios de los que compartieron encierro con Arafat enfermaron y dos de ellos murieron después. (“El País”)
Archivo
Tawfiq Tirawi, el hombre de confianza de Yasser Arafat, reveló al diario “El País” de España las condiciones en que el líder palestino vivió sus últimos días. “El Ejército israelí nos tenía rodeados. Faltaba el oxígeno. Unas 200 personas convivíamos en 300 metros cuadrados. No había agua potable y la comida escaseaba. Los alimentos venían de fuera”. “Eran los palestinos los que traían el agua para beber y los alimentos. Pero antes de introducir nada, debían entregar las mercancías a los soldados que cercaban la Muqata y que lo examinaban sin permitir la presencia de palestinos”. Ése es uno de los momentos que los abonados a la tesis del envenenamiento israelí a Arafat podrían considerar idóneo para inyectar polonio 210, el elemento encontrado por expertos suizos en las ropas del líder palestino. Tirawi no lo descarta, pero tampoco le resulta demasiado creíble porque la comida entraba en grandes cantidades. “Si traían diez pollos, ¿cómo iban a saber los israelíes cuál se iba a comer Arafat?”. Arafat comía pollo y algo de pescado. Carne en contadas ocasiones. Verduras, casi siempre las mismas: maíz y guisantes. La miel y las manzanas eran sus postres favoritos. La comida era escasa pero sana. El problema eran las condiciones sanitarias y el monumental estrés que sufrieron, rodeados por tanques noche y día. Dormían unos encima de los otros. El agua que utilizaban para las abluciones previas al rezo estaba sucia. Varios de los que compartieron encierro con Arafat enfermaron y dos de ellos murieron después. (“El País”)
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios