Richard Marsh, un caso poco común



Otro caso que hizo historia fue el de Richard Marsh, de 60 años. Su nombre se hizo conocido hace unos meses cuando despertó de un supuesto estado vegetativo que lo mantuvo en el hospital durante cuatro meses. En ese tiempo, escuchó varias veces cómo su esposa y su médico discutían acerca de si debían o no desconectarlo de las máquinas que supuestamente lo mantenían vivo. Todos esos días, Marsh estuvo consciente y atento a todo lo que ocurría a su alrededor. Los múltiples microinfartos que había sufrido lo habían llevado a una situación conocida como síndrome de cautiverio, una condición poco frecuente en la que el paciente se encuentra despierto, consciente a nivel cognitivo pero sin posibilidades de comunicarse con el exterior. No puedo mover su cuerpo, menos hablar. “Escuché cómo le preguntaban a mi esposa si debía desconectarme. Quise gritar que no lo hicieran”, reconoció Marsh al diario británico “The Guardian”. “Lo único que pude hacer cuando desperté en la unidad de cuidados intensivos fue pestañear. Estaba conectado a una máquina de respiración artificial, con tubos y cables en todo mi cuerpo”, recordó. Son varias las causas que pueden llevar a esta condición. Lo más frecuente es un infarto en el sector del tronco o puente cerebral, que es la zona de controla los movimientos. No son pocas las veces en que este estado se confunde con un estado vegetativo, pero en el caso del cautiverio o enclaustramiento, no hay compromiso de conciencia. Otras razones que también pueden llevar a esta situación con las hemorragias, tumores, encefalitis u otras inflamaciones. De los pacientes que se recuperan, muy pocos recuperan movilidad y generalmente quedan con gran discapacidad física y problemas del habla.


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Richard Marsh, un caso poco común