Río Negro Online / opinión

Se convertirá Miami en la capital oficial de las Américas? ¿Podrá ganar la pelea con Atlanta, Ciudad de Panamá, la mexicana Puebla y Puerto España, en Trinidad, para erigirse en sede oficial del proyectado acuerdo de libre comercio entre 34 países del continente? Antes de contarles sobre el problema más inmediato que enfrenta Miami para ganarles a sus competidoras, déjenme decirles el motivo por el que creo que aquella ciudad es sin lugar a dudas el lugar más conveniente para ser la sede del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el acuerdo hemisférico que -de llegar a buen término las negociaciones en curso- entraría en vigor en el 2005. Entre las principales ventajas de Miami, se encuentran: + Miami tiene 1.196 vuelos semanales sin escalas a ciudades de América Latina, mientras que Atlanta tiene sólo 363; Puerto España, 206; Ciudad de Panamá, 202 y Ciudad de México, 123, según datos del aeropuerto de Miami. + Cuenta con 31 líneas aéreas que vuelan a países del ALCA, mientras que México tiene sólo 22; Puerto España, 11; Panamá, 11 y Atlanta, cuatro. + Miami es un microcosmos de las Américas: allí viven más de 86.000 nicaragüenses, 80.000 colombianos, 71.000 haitianos, 35.000 hondureños, 28.000 peruanos y 26.000 venezolanos, según los datos del censo, que no incluye la gran cantidad de inmigrantes indocumentados. La población hispana de Miami, anteriormente compuesta en su gran mayoría por inmigrantes cubanos, ahora es mucho más latinoamericana: los 525.000 cubano-americanos representan hoy en día sólo la mitad de la población hispana en el sur de la Florida. + Alrededor del 68% de los ciudadanos de Miami habla un idioma que no es el inglés en sus hogares, según los datos del censo 2000. + Ninguna otra ciudad de las que luchan por conseguir la sede del ALCA tiene una infraestructura de bancos, bufetes de abogados y otros profesionales tan familiarizados con América Latina. Hay más de 550 compañías multinacionales con negocios en Latinoamérica en Miami y 99 bancos, incluyendo 30 agencias de bancos extranjeros, según la Superintendencia Bancaria de la Florida. Entonces, ¿cuál es el problema de Miami? Según diplomáticos extranjeros, el principal inconveniente es el trato grosero que reciben muchos dignatarios extranjeros en los chequeos de seguridad en el aeropuerto internacional de Miami. Los cónsules de la ciudad afirman que en esa aeroestación se inspecciona innecesariamente a altos funcionarios públicos extranjeros, como si fueran una amenaza terrorista. Para un presidente o canciller es humillante verse forzado a quitarse los zapatos y el cinturón y ser palpado de armas en público, dicen. Media docena de cónsules de Miami se reunió recientemente con funcionarios del aeropuerto para exigir un mejor trato para dignatarios extranjeros. Una reunión más amplia entre dos docenas de cónsules extranjeros y las autoridades aeroportuarias está planeada para el 5 de noviembre en el Hotel Biltmore de la ciudad. “Si Miami quiere convertirse en la sede del ALCA debería ofrecer mejor atención en el aeropuerto a quienes van a votar sobre este tema’’, dice Luis María Riccheri, cónsul de la Argentina en Miami. Los embajadores de El Salvador y de Trinidad y Tobago en los Estados Unidos, René León y Mariana Valere, dicen evitar hacer escalas en Miami cuando les es posible. “Nos molesta el trato grosero que reciben muchos de nuestros funcionarios ahí’’, me dijo Valere. El embajador salvadoreño León me señaló que “debido al enorme tráfico de pasajeros, Miami se ha convertido en uno de los aeropuertos más problemáticos’’. Bueno, Miami no es el único. La embajada chilena ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recientemente le envió una carta de protesta al gobierno de George W. Bush, quejándose del trato que recibió la ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, en el Aeropuerto de Nueva York cuando regresaba de la Asamblea General de la ONU el mes pasado. Según funcionarios chilenos, Estados Unidos pidió disculpas por el incidente. Interrogada acerca de la rebelión de los cónsules, la directora del Aeropuerto Internacional de Miami, Angela Gittens, me dijo que la mayoría de las quejas se debe a casos en que los dignatarios extranjeros no participaron por adelantado al aeropuerto su llegada o partida, o en los que se separaron de sus escoltas del Departamento de Estado. “La clave es que nos avisen por adelantado’’. La situación va a mejorar, asegura Gittens: el aeropuerto tiene planeado, entre otras cosas, inaugurar una sala diplomática para la cumbre ministerial del ALCA el 20 de noviembre, donde los ministros de Comercio Exterior pasarán por inspecciones de seguridad en un ambiente más privado y relajado. Mi humilde sugerencia: reciban a los dignatarios extranjeros con una sonrisa y un cafecito. Eso no bastará para lograr que Miami sea electa sede del ALCA, pero pequeños gestos como ésos pueden hacer maravillas.


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