Río Negro y Neuquén sumaron 17.000 firmas

El objetivo fijado al comienzo de la campaña fue 6.000 adhesiones.



Fue rotunda la respuesta a la campaña “El hambre más urgente” en Río Negro y Neuquén. Casi se triplicaron las adhesiones necesarias –que habían sido fijadas en 6.000 para la región– para obligar al Congreso Nacional a tratar un proyecto de ley en beneficio de más de dos millones de chicos que viven actualmente en la extrema pobreza en la Argentina. La iniciativa promocionada por “Río Negro” en la zona consiguió 9.710 firmas en Río Negro, 7.271 en Neuquén y 118 en La Pampa. Con estas 17 mil firmas en total, la adhesión en todo el país sumaba, hasta ayer, 662.011 rúbricas.

Ahora, cuando ya se sobrepasó el número de firmas necesario para garantizar que el Congreso de la Nación trate un proyecto de ley que asegure la alimentación a los niños en situación de riesgo, se instala el tema de cómo conseguir los recursos genuinos para aplicar dicha ley.

“El desafío es analizar la reasignación de algún tipo de captación de impuestos que actualmente tienen otro destino”, advirtió el diputado radical Aldo Neri, consultado en la reunión que mantuvo con el titular de Poder Ciudadano, Carlos March.

Según el ex ministro de Salud, “se trata de una decisión política ya que un programa de desarrollo infantil con el respaldo de la ciudadanía como éste debería poder contar con el financiamiento necesario”. Los legisladores radicales propusieron tratar este tema en reunión con la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja, hacia mediados de noviembre.

El planteo de la campaña pasa por la creación del Programa Nacional de Desarrollo Infantil, cuya meta es la nutrición, el cuidado de la salud y la estimulación temprana de todos los niños en situación de pobreza desde la concepción hasta los 5 años de edad en todo el ámbito nacional.

Los beneficios se prestarán en Jardines Maternales. Para esto, se utilizarán, remodelarán y ampliarán los centros existentes de Organizaciones No Gubernamentales como Cáritas, grupos comunitarios, etc. En los lugares donde no exista ningún tipo de centro de cuidado infantil o los mismos no sean suficientes, el Estado los construirá para atender a los niños pobres.

Las prestaciones principales consistirán en tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y merienda reforzada), actividades de estimulación temprana y Jardín de Infantes y cumplimiento de los controles de salud necesarios y vacunación.

El programa será financiado por el gobierno nacional y descentralizado por los gobiernos municipales, y la gestión de los centros será delegada a las organizaciones de la sociedad civil de acuerdo a la oferta existente en cada municipio.

Programas de este tipo han sido implementado con éxito en países como Brasil, Colombia, India y Uruguay.

En Argentina, existe el PROMIN, que atiende sólo a 270.000 beneficiarios y distribuye leche fortificada. Y el Programa Nacional de Salud Materno Infanto Juvenil, que atiende a 350.000 personas, que distribuye leche y atiende a madres embarazadas y no está focalizado en la población pobre.


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