Cría bovina: el potencial productivo que tienen las vacas en Patagonia

La condición corporal al parto, la alimentación y el manejo del rodeo resultan determinantes para acortar el intervalo entre pariciones, sostener la fertilidad y aprovechar durante más años el potencial de los vientres.

Por Med. Vet. Víctor Lovera*

El tipo de campo y el manejo son determinantes para prolongar la vida productiva de una vaca. Foto: archivo Florencia Salto.

Si hablamos de cría bovina, este sistema productivo se basa en el ciclo estral y gestacional de la vaca, la cual una vez preñada, necesita nueve meses para gestar y luego dar a luz un ternero. Una vez alcanzado esto nos quedan tres meses del año para que la vaca vuelva a entrar en celo y preñarse, y así iniciar un nuevo ciclo.

En condiciones nutricionales y ambientales normales, la vaca necesita dos meses post-parto para entrar en celo otra vez, por lo que nos quedan 30 días. Teniendo en cuenta que el ciclo estral de la vaca (intervalo entre celos) es de 21 días, nos quedan dos celos para volver a preñar la vaca y que no quede afuera de ese. Esta es la base de la cría, sobre la cual deberían apoyarse todas las demás decisiones productivas, entre ellas:

  1. Fecha de servicio y duración del mismo.
  2. Fecha de destete.
  3. Cambio de potreros.
  4. Sanidad.
  5. Suplementación estratégica en las épocas que con el campo solo no alcanzo a cubrir los requerimientos nutricionales del rodeo.
  6. Recría de la reposición.

Si nos preguntamos cuál es el potencial de producción de una vaca de cría, vemos que un porcentaje de preñez posible de alcanzar ronda entre 95 y 98%. Con una pérdida normal de terneros desde el tacto al destete del 3%, es muy posible alcanzar una tasa de destete de entre el 92 y el 95% (lo que significa que de cada 100 vacas logramos destetar 95 terneros). Para tener un punto de referencia, este dato a nivel nacional está en el 63%.

Así, estamos al frente de un punto de vista de la cría bovina, que muchas veces es ignorado: los días que demora la vaca en volver a ciclar después del parto. En ese sentido, es de suma importancia la condición corporal con la que llega a la parición, para lo cual es clave la alimentación en esa fecha (normalmente se dejan potreros con pasto diferido para alimentar las vacas durante la parición).

Una condición corporal al parto que oscila entre 2,5 y 3 (en una escala de 1 a 5) es considerada buena. Y un buen pastoreo equivale a un balance energético positivo, que se logra cuando la vaca come un poco más de lo que necesita para cubrir las necesidades básicas. La reproducción está en el octavo lugar en el orden de prioridades, por lo que si la comida es escasa, no va a entrar en celo.

El contenido de proteína de las pasturas es relevante: bajos niveles pueden quitarle entre uno y cuatro años de vida útil a la vaca.
El contenido de proteína de las pasturas es relevante: bajos niveles pueden quitarle entre uno y cuatro años de vida útil a la vaca. Foto: archivo Luciano Cutrera.

Y ahí está uno de los puntos críticos de la cría bovina: lograr darle el mejor ambiente para que no pierda condición corporal en invierno, y tener reserva de campo diferido para dar en la parición. Así, se cubren esas necesidades básicas que están antes de la reproducción y la vaca tiene una probabilidad mucho mayor de volver a entrar en celo.

Cuanto más exigimos a una vaca durante la gestación, el parto y el posparto, más difícil será que retome rápidamente la actividad reproductiva. Si el intervalo entre el parto y el primer celo se prolonga, aumenta el riesgo de que no llegue a preñarse durante la temporada de servicio. Y una falla reproductiva no implica solamente perder un ternero ese año: si la vaca vuelve a quedar vacía en ciclos posteriores, puede llegar al descarte por edad habiendo producido cuatro o seis terneros cuando, con un manejo reproductivo adecuado, podría haber aportado ocho a lo largo de su vida productiva.

Hay casos extremos en los que un año la vaca cría, pero no se vuelve a preñar, para que al otro año sin criar se recupere y sí se vuelve a preñar, dándonos un ternero cada dos años. Esta vaca, en el mejor de los casos nos va a dar cuatro terneros en su vida productiva (10 años de edad), si es que tuvimos una buena recría y el diente le dura 10 años.

Lograr darle a la vaca el mejor ambiente para que no pierda condición corporal en invierno y tener reserva de campo diferido para dar en la parición constituyen uno de los puntos críticos de la cría bovina.

Si damos buen ambiente nutricional en la recría (dos años que la ternera está en el establecimiento, antes de entrar a servicio), eso nos va a permitir alcanzar un buen desarrollo reproductivo, pero también anatómico, para que pueda gestar y parir un ternero por año durante su vida útil, que se culmina cuando se gasta el diente o queda vacía (sin preñar durante el servicio). El resultado es una vaca que debería alcanzar los 10 años de edad, con ocho años productivos (que es lo mismo que ocho terneros). Aquí también son determinantes el tipo de campo en el cual pastorean y el manejo, ya que mientras más cerca del suelo coman, más tierra van a levantar, y eso desgasta el diente. Lo mismo sucede con pasturas con baja proteína, condiciones que pueden quitarle entre uno y cuatro años de vida útil.

Esta información nos va a determinar el porcentaje de vientres de reposición que debo disponer. Por edad, si llego a los 10 años, voy a necesitar un 10% de reposición, más ese 5% que no logro producir un ternero (que deberíamos descartar, porque eso me lleva a seleccionar por fertilidad). Eso resulta en un 15% de reposición anual, que es lo mismo que tener todos los años 15 vaquillonas desarrolladas cada 100 vacas para reponer, y así mantener la cantidad de vientres (vacas).

Para ver dónde estamos parados respecto a este potencial, vamos a revisar algunos datos estadísticos que nos aporta el anuario estadístico 2025 para Patagonia Norte, emitido por el Senasa:

Neuquén en año 2025:

  • Stock total de bovinos: 232.877
  • Vacas: 125.502
  • Vaquillonas: 27.212
  • Terneros/as: 58.276 (o sea, 46,43% sobre las vacas).

Río Negro en año 2025:

  • Stock total de bovinos: 660.778
  • Vacas: 350.617
  • Vaquillonas: 54.582
  • Terneros/as: 206.352 (o sea, 58,85% sobre las vacas).

Al revisar esta información, vemos que el porcentaje de destete está por debajo del promedio nacional, y ni hablar de la distancia respecto del potencial productivo de esas vacas. Lo interesante y desafiante de estos valores, es que:

  1. Tenemos el capital más valioso del sistema productivo, que es campo (recurso forrajero) y los vientres.
  2. Estamos muy lejos del techo de producción, de lo que se desprende que hay mucho para mejorar.

(*) M.P. N° 205.
Email: victorlovera@yahoo.com.ar


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