Saint Denis, una zona de guerra

Por Redacción

Cinco días después de los atentados que el pasado viernes dejaron 129 muertos en París, el horror volvió a la capital francesa. “Todo comenzó poco después de las 4:00 ” cuenta Esten Tarwoz. “Nos despertó un ruido fuerte, tuve mucho miedo”.

Esta ama de casa de 64 años y su marido llegaron hace décadas desde Argelia a Francia y llevan mucho tiempo viviendo en Saint Denis, un municipio de 100.000 habitantes al norte de París. En su barrio una mujer se hizo volar por los aires durante la operación antiterrorista, otro hombre murió durante un tiroteo con la policía y siete fueron detenidos.

Es difícil imaginar lo que tuvieron que aguantar los habitantes del lugar: más de 60 personas necesitaron ayuda psicológica tras la operación.

Saint Denis estuvo en estado de sitio durante la mañana. Los efectivos de las fuerzas especiales caminaban por la calle con pasamontañas, mientras la zona en torno a la esquina de la Rue de la République y la Rue du Corbillon era acordonada. Helicópteros sobrevolaban la zona, mientras llegaban las ambulancias, la Cruz Roja y los bomberos. En un pequeño cruce de calles los soldados aseguraban la plaza con fusiles de asalto.

“Es como una película”, comentaba el profesor de deporte Bouboute Amrane. El hombre de 50 años salió a la calle, como otros muchos, para ver qué ocurría. “Tengo un mal presentimiento al pensar que vivo aquí en un barrio con terroristas”, dijo.

La línea de metro 13 que lleva a Saint Denis dejó de circular. Las carreteras de acceso a París fueron cortadas y colapsaba el tráfico en hora punta matinal. Quienes tenían que ir París a trabajar se vieron atrapados durante horas en un atasco o tuvieron que recorrer kilómetros a pie, como el joven de 21 años Naty Worku. “Estoy conmocionado y espero que pronto vuelva la normalidad”, contaba el joven estudiante.

Sanoko Abdoulaye no se sorprende de la operación. “El ambiente no es bueno. Si tuviera dinero ya me habría ido, hay mucha droga aquí”, cuenta. Otros opinan distinto. Muchos habitantes del municipio son originarios de países africanos, de España o del Caribe. “Aquí se reúne todo el mundo y pese a los problemas nos gusta vivir aquí”, dice Nashlane Karime. También Esten Tarwoz dice que siempre le gustó vivir en Saint-Denis, la gente se mantiene unida, pese a sus diferencias. “¿Dónde ha quedado nuestra vida tranquila? Todo es muy triste”.

(DPA)


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