San Antonio lucha contra la contaminación con plomo

Harán extracciones de sangre a niños. Es para conocer los niveles de contaminación. Además, buscan erradicar pilas de escoria de una antigua minera, que serían las responsables.

PEDRO CARAM

pcaram@canaldig.com.ar

SAN ANTONIO OESTE – La comunidad local le declaró la guerra a la contaminación con plomo. Durante los últimos años, estudios e informes dieron cuenta de la posibilidad de que el ambiente acuático y terrestre sanantoniense evidencien altos niveles de concentración de éste y otros metales pesados. La razón: la existencia de escoria de una minera que operó en la ciudad entre las décadas del 60 y 80. En julio último, al conocerse que los efectos del plomo son detectables en algunos organismos marinos que viven en la ría local, los gobiernos municipal, provincial y nacional coincidieron en la necesidad de concretar acciones junto a la comunidad para conocer el real impacto de esa peligrosa polución en la población y para erradicar las fuentes contaminantes que todavía permanecen en distintos puntos del casco urbano.

Esta semana se sucedieron varias reuniones de los equipos que desde distintos frentes intentan atacar esta grave problemática.

Por un lado, el grupo dedicado a la cuestión de remediación de las pilas de escorias, diseñó el plan de trabaj para mitigar provisoriamente los efectos de esa presencia en cercanías de la localidad, mientras una consultora analizará cuál es el método más conveniente para la erradicación definitiva del problema. (ver aparte). Otro grupo fue el de los periodistas locales, que se reunieron con integrantes del equipo multidisciplinario con el fin de empezar a conocer la situación y plantear estrategias de difusión para concientizar a la población.

En tanto, en lo que fue lo más novedoso de la semana en relación a este serio problema, se presentaron la responsable de Toxicología y la Directora de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación, Susana García y María Elena Pedrola, quienes se reunieron con el grupo que analiza el impacto sobre la salud de la población, integrado por profesionales del Hospital y el secretario de Salud Pública, Aquiles Bonaris.

Las profesionales dieron pautas acerca de cómo desarrollar una campaña de muestreo de la comunidad para verificar los niveles de plomo que se registren en la sangre. Para ello, durante las dos últimas semanas de octubre, se prevé la extracción de muestras a más de un centenar de niños de entre 6 y 9

años.

Tras leer los distintos informes realizados, las funcionarias coincidieron en que el plomo es biodisponible en San Antonio por lo que la situación amerita un muestreo probabilístico para definir el impacto sobre la salud.

Destacaron que difícilmente se encuentren casos de extrema gravedad que requieran tratamiento clínico directo, pero sí adelantaron que lo más importante es terminar con la exposición a la contaminación. No se descarta que a partir de los resultados sea necesario que la población realice acciones tales como la total limpieza de patios y viviendas para retirar el plomo que pudiera encontrarse y también la adquisición de hábitos de limpieza en niños para evitar el contacto.

La remediación es clave

Mientras se analiza el impacto de la exposición al plomo en la población es fundamental concretar acciones sobre las fuentes contaminantes. El geólogo local Renzo Bonuccelli, quien estudió profundamente el tema, junto al ingeniero Gustavo Castellanos y el técnico Alberto Benavídez, de Alcalis de la Patagonia, presentaron un plan de trabajo en el que establecen que, como primera medida, debe evitarse que se siga con las explotaciones de las canteras y el tránsito vehicular en cercanías del escorial.

Los técnicos realizarán un ensayo piloto sobre el depósito de escoria de media hectárea ubicado cerca del autódromo. La operación consiste en realizar una zanja bordeando la pila, que luego se llenará con el material alcalino que proveerá Alpat.

 

Neutralizar la acción del viento

 

El material es carbonato de Calcio, que servirá junto a otras capas de tierra negra y arena para neutralizar la acción del viento y el agua, lixiviando los metales pesados y transportándolos por las zonas aledañas.

En tanto, desde el Municipio, se inició con el cercamiento de las pilas y la instalación de carteles precautorios para que, en especial los chicos no se acerquen a jugar a esos sitios en el que el plomo está altamente presente. Tras estas acciones provisorias, se buscará a través de una consultora contratada por el Consejo de Ecología y Medio Ambiente, la manera más efectiva para terminar definitivamente con el problema. (ASA)


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