Sandro, el hombre detrás del ídolo

Se publicó "Sandro. El fuego eterno", una biografía con toda la intimidad del músico. El texto repasa la vida y trayectoria del artista, que espera su trasplante.

La intimidad del artista que hizo de la privacidad una de sus banderas es uno de los ejes de la biografía «Sandro. El fuego eterno», del periodista Mariano del Mazo, que hace un minucioso repaso de la vida y trayectoria del cantante, tomando distancia del ídolo para fundir a la persona y al personaje.

En el libro, editado por Aguilar, Del Mazo hace un repaso de la vida del cantante nacido en el barrio de Valentín Alsina, en el conurbano bonaerense, en un conventillo donde se compartía todo: hasta la pobreza. Su fuerte relación con su madre «Nina», el éxito a nivel local e internacional, sus nenas y la reclusión en la mítica casa de Banfield. «Cuando tengo jean me comporto como si tuviera un smoking, cuando me pongo un smoking, me comporto como si tuviera un jean», con esta frase del cantante comienza el libro, ya que a juicio del autor «es quizás la que mejor describa a Sandro». «Siempre me interesó el personaje», disparó De Mazo y explicó que trató de armar un texto ágil, reflexivo y con mucha información sobre el cantante que fue furor en los años 60 y los 70. El libro incluye anécdotas relatadas por el mismo cantante, amigos como Héctor Larrea y Pipo Mancera, y datos que colocan al lector en el entorno sociocultural en el que desarrolló su carrera y en el que emergió como un verdadero ídolo de la canción.

De manera cronológica desfilan los momentos claves de su vida a partir de su origen humilde, la relación con sus padres, sus primeros pasos en la música a cambio de un sándwich y una cerveza, su debut como letrista con «Comiendo rosquitas alrededor de Puente Alsina», hasta el arribo al programa «Sábados circulares» con el grupo «Los del Fuego» donde de inmediato conquistó el corazón del público. «Con la primera guita grande hice desastres. Estacionaba el auto sport de no sé cuantos miles de dólares en la puerta de la casa de Valentín Alsina y después me compré seis autos más. Un estúpido. Lo mejor que hice fue cambiar uno de los autos para sacar a mis viejos del conventillo y comprar una casa en Lanús», confesó el propio Sandro.

En forma de cortos capítulos, aparece Sandro contando su historia, intercalado con el análisis pormenorizado del biógrafo, acerca de las distintas etapas seguidas por el cantante y las razones por las que en el corazón de sus fans continúa siendo un ídolo.

«¿A esto le llamas amor?» de Paul Anka fue el primer simple que grabó Sandro, antes de ser Sandro de América. De ahí no dejó nunca de estar vigente. Actuó en cine, televisión y teatro. Mutó y hasta actuó a sala llena con un respirador escondido en el micrófono y una rosa que lo ayudaba con su enfisema pulmonar. «Me interesó contar también como en la década del 90 atraviesa una reconversión por la cual pasa de ser un artista mersa, para un cierto público, a ser ovacionado en el teatro porteño Gran Rex y batir récords de venta de entradas, además de ser tentado por productores como Mario Pergolini y Adrián Suar a los cuales rechazó. En ese sentido tiene una coherencia increíble que no tuvieron muchos de sus colegas», reflexionó el periodista.

«No pertenezco a su generación, pero invito a todas las personas que quieran conocer el fenómeno de Sandro que googleen canciones como ´Trigal´, ´Mi amigo el puma´ o ´Rosa, rosa´ para que sepan el pedazo de artista que es», opinó. «El tipo nunca perdió el anclaje humano de su profesión -resaltó-. No hay un parangón, pero se lo podría comparar quizás con Luis Miguel en su momento de mayor éxito, o Ricky Martin, y sin embargo, mantuvo algunas cuestiones que hacen al ídolo como su pequeño entorno o su relación con las mujeres».

Del Mazo explicó que «con las nenas de Sandro hay que hacer un paralelismo con las chicas de la beatlemanía, aunque las seguidoras del autor de ´Quiero llenarme de ti´, se multiplican y con los años no han perdido la pasión por su ídolo, una pasión que pasa de generación en generación. «Esa complejidad de fans, máscaras, vértigo, sosiego y desesperación determina una de las historias más apasionantes y genuinas de la cultura popular argentina. Esa complejidad es una alegoría de la movilidad social, el sueño americano amasado en Valentín Alsina. El Deseo colectivo (…). Esa complejidad, finalmente, define las aristas afiladas, nunca ingenuas, de un artista total», resumió Del Mazo en el libro.

En esta biografía, el periodista incorpora la discografía oficial, la filmografía y una cronología año por año, a la par de señalar los principales hechos acontecidos a nivel local e internacional.

La historia también recoge su lucha de los últimos años, durante los cuales su salud empeoró y en estos días, luego de superar una infección, se encuentra nuevamente en lista de espera para recibir un transplante de corazón y de pulmones. «Ahora estoy luchando, encerrado en una burbuja, con las defensas muy bajas y tratando de no pescarme ningún germen. En la dulce espera. Ante mi objetivo era volver a cantar …desde hace tiempo sólo pienso en seguir vivo», remató Sandro. (Télam)


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