Se desata una guerra interna en PT de Lula

SAO PAULO (AFP) – El izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, moviliza a sus militantes mientras sus dirigentes pelean por controlar a esa fuerza política azotada por escándalos de corrupción.

Actos en grandes ciudades y pequeños municipios brasileños comenzaron a desarrollarse desde este viernes para movilizar a la militancia del PT en defensa del partido y de Lula que viene perdiendo popularidad hasta en los sectores más pobres.

«Los actos buscan rescatar la bandera de la ética en la política y mostrar que el PT está vivo, actúa y no dejará de investigar hasta las últimas consecuencias», afirmó Francisco Campos, secretario de movilización del partido.

Esos actos, organizados por los directorios municipales del PT, se dan en un complicado escenario político para el partido. Sus dirigentes batallan por el control de la agrupación, que se definirá en las elecciones internas del próximo 18 de septiembre, en las que votarán más de 800.000 afiliados.

El presidente del PT, Tarso Genro, ya avisó que sólo mantendrá su candidatura por el Campo Mayoritario, facción que controla el 60% de los cargos del PT, si el ex todopoderoso jefe de gabinete de Lula, José Dirceu, que presidió el partido entre 1995 y 2002 y aún es la cara visible de ese sector, se retira de la contienda. Pero Dirceu confirmó que ni piensa en esa salida política. «No voy a renunciar a la lista, si hiciera eso, mejor sería darme un tiro en la cabeza», afirmó ayer, en una declaración de guerra.

Dirceu renunció al ministerio a mediados de junio, después de ser acusado de dirigir un sistema de pago de sobornos a legisladores a cambio de apoyo al gobierno. Dirceu enfrenta también un proceso en la Comisión de Ética del Congreso, que puede retirarle su mandato de diputado. Durante la última semana, dirigentes del PT y hasta el propio Lula intentaron poner paños fríos en esa disputa.

Por potra parte, el presidente se manifestó ayer «fastidiado» por las denuncias de corrupción que involucran a su gobierno, a las que calificó de 'insinuaciones» que carecen de pruebas fehacientes. «Ando fastidiado, sufriendo mucho cuando veo denuncias, insinuaciones y ninguna prueba que hasta ahora pueda condenar a alguien», dijo Lula.


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