“Sigo esperando respuesta de quien me vendió la computadora”

Redacción

Por Redacción

Habiendo recorrido varios lugares, decidí el 19 de julio adquirir una notebook y una netbook en un comercio ubicado en Roca. Los precios eran convenientes y, además, el dueño me ofreció, sin costo adicional, la instalación y puesta en funcionamiento de ambas máquinas en mi propio domicilio. Habló de diez días de garantía; en ese lapso, ante cualquier problema que ocurriera, me cambiaría sin problemas la computadora que mostrara dificultades en su funcionamiento. Al día siguiente de la compra, un técnico del comercio en cuestión se apersonó en mi casa y conectó las máquinas, mostrando una extraña demora en la conexión de la notebook, ante lo cual argumentó que eran sistemas operativos nuevos y todavía no entendía bien cómo funcionaban. Luego de apenas unos días de uso, en los que todo parecía normal, esta computadora mostró inconvenientes y ya no fue posible conectarnos a internet con ella, sí con la netbook. Estando dentro de los 10 días que, según el dueño, me permitía el reclamo, me acerqué al comercio a expresarle el problema, llevando la computadora. La respuesta del señor fue que seguramente alguien de la familia (“hijos, perro o gato” fueron sus exactas palabras) la había descontrolado y que él no se haría cargo de la situación; de enviar un técnico a mi casa yo debería abonar sus servicios. Dicho lo propio, llevó la máquina a la trastienda de su comercio y luego apareció afirmándome que la máquina no tenía ningún problema, que se podía conectar perfectamente a internet y que, si en mi casa los problemas persistían, debía costear los gastos necesarios para el arreglo. Mis reclamos se hicieron más enérgicos ya que no entendía cómo, estando en garantía, yo debía hacerme cargo de pagar el mismo. El trato del comerciante hacia mi persona fue bastante desagradable y hasta tuve que soportar expresiones peyorativas del tipo “no te puedo explicar si no entendés de computación”. Ese día me alejé del local con mucha impotencia, al comprobar que este señor no se hacía cargo de sus responsabilidades como comerciante. En forma particular me conecté con el técnico que había instalado las máquinas para que solucionara el problema. Éste expresó que desconocía cómo hacerlo, que se asesoraría para volver a mi casa y resolver la situación. Nunca lo hizo. Insistí en el reclamo al dueño del negocio en forma personal y, nuevamente, mintió al decir que enviaría a otro técnico, que tampoco llegó. Es decir: continúo esperando una respuesta que me conforme por parte de esa empresa. El propósito de esta carta es alertar a quienes estén planeando adquirir herramientas informáticas. Han proliferado los negocios que las expenden y en alguno de ellos, como el caso que cito, además de computadoras ofrecen deshonestidad. Alicia Beatriz Scaglia, DNI 12.929.830 Roca N de la R. Este diario se reserva el nombre del comercio en cuestión, el que está a disposición de las autoridades de Defensa del Consumidor.


Habiendo recorrido varios lugares, decidí el 19 de julio adquirir una notebook y una netbook en un comercio ubicado en Roca. Los precios eran convenientes y, además, el dueño me ofreció, sin costo adicional, la instalación y puesta en funcionamiento de ambas máquinas en mi propio domicilio. Habló de diez días de garantía; en ese lapso, ante cualquier problema que ocurriera, me cambiaría sin problemas la computadora que mostrara dificultades en su funcionamiento. Al día siguiente de la compra, un técnico del comercio en cuestión se apersonó en mi casa y conectó las máquinas, mostrando una extraña demora en la conexión de la notebook, ante lo cual argumentó que eran sistemas operativos nuevos y todavía no entendía bien cómo funcionaban. Luego de apenas unos días de uso, en los que todo parecía normal, esta computadora mostró inconvenientes y ya no fue posible conectarnos a internet con ella, sí con la netbook. Estando dentro de los 10 días que, según el dueño, me permitía el reclamo, me acerqué al comercio a expresarle el problema, llevando la computadora. La respuesta del señor fue que seguramente alguien de la familia (“hijos, perro o gato” fueron sus exactas palabras) la había descontrolado y que él no se haría cargo de la situación; de enviar un técnico a mi casa yo debería abonar sus servicios. Dicho lo propio, llevó la máquina a la trastienda de su comercio y luego apareció afirmándome que la máquina no tenía ningún problema, que se podía conectar perfectamente a internet y que, si en mi casa los problemas persistían, debía costear los gastos necesarios para el arreglo. Mis reclamos se hicieron más enérgicos ya que no entendía cómo, estando en garantía, yo debía hacerme cargo de pagar el mismo. El trato del comerciante hacia mi persona fue bastante desagradable y hasta tuve que soportar expresiones peyorativas del tipo “no te puedo explicar si no entendés de computación”. Ese día me alejé del local con mucha impotencia, al comprobar que este señor no se hacía cargo de sus responsabilidades como comerciante. En forma particular me conecté con el técnico que había instalado las máquinas para que solucionara el problema. Éste expresó que desconocía cómo hacerlo, que se asesoraría para volver a mi casa y resolver la situación. Nunca lo hizo. Insistí en el reclamo al dueño del negocio en forma personal y, nuevamente, mintió al decir que enviaría a otro técnico, que tampoco llegó. Es decir: continúo esperando una respuesta que me conforme por parte de esa empresa. El propósito de esta carta es alertar a quienes estén planeando adquirir herramientas informáticas. Han proliferado los negocios que las expenden y en alguno de ellos, como el caso que cito, además de computadoras ofrecen deshonestidad. Alicia Beatriz Scaglia, DNI 12.929.830 Roca N de la R. Este diario se reserva el nombre del comercio en cuestión, el que está a disposición de las autoridades de Defensa del Consumidor.

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