Siguen los interrogantes sobre una muerte

SIERRA GRANDE (Especial).- A un año de su muerte, la última voluntad del edil Fidel Arce aún no se pudo cumplir completamente. Había solicitado que le practicaran una autopsia para determinar si lo que provocó las fulminantes enfermedades que le quitaron la vida había sido el poderoso contaminante PCB que se utilizaba en la mina de hierro de esta ciudad, en la que el fallecido concejal trabajó durante muchos años.

Hace un año moría en la clínica Viedma, a los 46 años el edil del Frente Grande, Fidel Arce. Ayer se realizó un acto en el Concejo Deliberante local para recordarlo. El dirigente murió luego de sostener durante seis meses una dura lucha contra la leucemia y el cáncer de pulmón que lo afectaban. Siempre sospechó que las enfermedades que contrajo tenían que ver con el líquido refrigerante de transformadores eléctricos, identificado como bifenil policlorado o PCB, que se encuentra en el área Industrial de Hiparsa, tal como dio a conocer este medio.

Por eso, días antes de su fallecimiento, Arce pidió que, cuando llegara el final, le realizaran una autopsia para comprobar o descartar la relación del químico con sus severas patologías. Lo hizo, según aseguraba a sus allegados, pensando en el futuro y para aportar su propio cuerpo a la preservación de la calidad de vida del resto de sus vecinos y ex compañeros de trabajo. Pasó un año de la muerte y aún nilos pobladores ni la familia de Arce logran conocer los resultados de aquellos estudios.

Noemí Silva, esposa del edil desaparecido, sostiene que las respuestas que develarían las causas de las enfermedades debían haber estado disponibles hace meses, pero la falta de recursos económicos les ha impedido retirar los resultados. Asegura que debería contar con 800 pesos para abonar a las instituciones médicas que hicieron el estudio.

Silva dice que a pesar de que ella y sus hijos han solicitado ese monto, no han sido escuchados. Responsabilizó especialmente al Frente Grande rionegrino, ya que a su criterio los referentes de ese partido deberían colaborar con la causa por la que su marido entregó su cuerpo para ser sometido a rigurosos estudios en beneficio de la comunidad.

La situación económica de la familia de Arce es delicada. Han vendido muchas de las herramientas del taller en que Arce trabajaba para afrontar sus gastos cotidianos. Noemí, Carlos de 21 años y Carla de 11, comen todos los días en un comedor comunitario para desocupados. «Desde la muerte de Fidel para nosotros fue terrible poder sobrevivir», dijo la viuda. Su hijo mayor manifestó hace algún tiempo a este medio sentirse discriminado por ser el hijo de quien en vida demostrara su disidencia hacia el gobierno comunal. Ahora, se sostiene apenas porque es beneficiario del Plan Jefas y Jefes de Hogar.


Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios