Sin cambios en la canasta

Las exportaciones pasaron de 25.650 millones de dólares en el 2002 a 83.950 millones en el 2011, aunque siguen concentradas en pocos rubros.

PANORAMA NACIONAL

La buena noticia es que el superávit comercial superó los 11.500 millones de dólares, teniendo en cuenta los datos hasta octubre (última información oficial disponible). El dato negativo volvieron a darlo las exportaciones, que cayeron un 8% interanual explicado por una disminución en las cantidades (9%). En septiembre habían retrocedido un 12% interanual también debido a los menores volúmenes despachados (15%). En cambio, las importaciones se mantuvieron prácticamente constantes en comparación con octubre del 2011. De hecho, por primera vez desde enero, las compras volvieron a crecer aunque levemente (3%). En particular, cabe destacar que en octubre dos de los rubros importadores más castigados (bienes de capital y piezas y accesorios de bienes de capital) volvieron al terreno positivo. Consecuentemente, el saldo de la balanza fue de apenas 585 millones, el segundo más reducido del año y la mitad de lo que alcanzó en el mismo período del año pasado. Con el objetivo cumplido (saldo comercial superior a los 10.000 millones de dólares), todavía quedan puntos en los cuales el gobierno debería avanzar para una lograr una mejor administración del sector externo. Entre ellos se destaca uno de larga data y es la concentración de las ventas externas en los recursos naturales apoyadas en las ventajas comparativas con las que cuenta nuestro país. En este sentido, hay que señalar la importancia que va adquiriendo la minería a partir de los proyectos anunciados en distintas provincias y de la evolución de los precios internacionales en la última década. Es indiscutible que la tendencia alcista de los precios de los commodities, sumada a una elevada productividad del “agro” argentino, ha contribuido a que el país experimente altas tasas de crecimiento económico, lo que a su vez ha redundado en una mejora de los indicadores de pobreza. De esta manera, la Argentina puede ser un ejemplo que contradice la teoría que define a los recursos naturales como una maldición, aunque una dependencia de éstos no es sustentable si no se incorpora un mayor grado de transformación en los productos exportados. Alrededor del 40% de las ventas al exterior durante el primer semestre estuvo vinculado con el complejo oleaginoso y cerealero. Sin embargo, la discusión no debería centrarse tanto en qué producir sino en cómo mejorar la calidad y diferenciación para así aumentar los valores de lo que ya se comercializa. Esto no implica que se deba abandonar la estrategia de industrialización y diversificación de las exportaciones hacia bienes y servicios intensivos en conocimiento y tecnología. Es claro que intercambiar autopartes y vehículos o la especialización en ensamblaje tampoco resulta un camino sustentable. (Redacción Central)

Eran los miles de millones de dólares de superávit comercial hasta octubre.

Fue la participación de los cinco primeros rubros en el total exportado en el 2011.


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