Cecilio, el perro rescatado en la barda de Neuquén que se suma a Burlete para acompañar a pacientes del Castro Rendón
Fue rescatado en las bardas de Neuquén al borde de la muerte y superó graves enfermedades. A mediados de septiembre hará su debut en el hospital provincial para brindar contención emocional al personal de salud y a pacientes pediátricos, formando una dupla inseparable con su compañero de cuatro patas.
Cecilio tenía apenas un mes y medio cuando fue hallado en una cueva del Parque Norte de Neuquén. Su historia, al igual que la de sus hermanitos, parecía condenada a un final trágico. Sin embargo, una oportunidad apareció. El joven perrito sobrevivió a enfermedades incalculables y hoy, en perfecto estado de salud, se prepara para la aventura de su vida: se sumará al equipo de asistencia emocional que lidera su hermano Burlete en el hospital Castro Rendón.
Hace cuatro años, la vida de Cecilio pendía de un hilo. Sin su madre y junto a sus hermanos, sobrevivía en el frío y la incertidumbre. Fue el entrenador canino y Lucas Grego quien debió ingresar al hueco para rescatar a la camada de cachorros que no superaba los dos meses de edad.
Mientras sus hermanos lograron recuperarse y ser adoptados, incluso una de ellas, Katrina, acogida por el propio entrenador, el destino de Cecilio fue mucho más complejo.
“Estaba muy enfermo, extremadamente flaco y débil. Atravesó enfermedades graves, tuvo parvovirus y otras complicaciones que pusieron en riesgo su vida”, relató Andrea Ferracioli, abogada especialista en derecho animal y magíster en Terapia Asistida con Animales.

Ante este cuadro crítico en el que costaba enormemente que aumentara de peso, decidió llevarlo a su hogar: “Me lo llevé a mi casa para poder acompañar más de cerca toda su recuperación, principalmente para darle una excelente atención en cuanto a la alimentación. La idea en principio era que se pudiera fortalecer y después darlo en adopción, pero terminó quedándose. Lo adopté legalmente y empezó a formar parte de mi familia”, contó.
Cecilio, ese cachorro frágil y famélico, creció hasta convertirse en un perro enérgico, cruza de galgo con border collie. Al notar su vitalidad y sus cualidades de sociabilización, se inició un camino enfocado en el campo terapéutico. Tal como sucedió con Burlete en su momento, Grego y Ferracioli se encargaron del entrenamiento, un proceso que combina paciencia, técnica y respeto por los tiempos de cada animal.
“El proceso lleva casi dos años de preparación, siempre respetando sus tiempos y su personalidad, porque cada animal tiene una personalidad distinta y fundamentalmente él siempre tiene ganas de participar”, señaló Ferracioli.
Según contó el entrenador en una oportunidad, primero se hace una selección tanto de temperamento como de carácter, porque tienen que cumplir con ciertos requisitos. No tienen que reaccionar por ejemplo, para poder estar con los chicos. Además, aprenden a levantarse e irse cuando no están cómodos.
«Hay que ganarse la confianza y que ellos puedan discriminar que esa experiencia que tuvieron fue puntual y no la van a volver a tener. Lo importante es que generalicen que el humano es bueno para empezar a tener confianza con todas las personas«, dijo Grego.
La integración de Cecilio responde también a la reorganización del equipo de contención canina dentro del hospital. Tras la jubilación de Andy y la breve intervención de Katrina, Burlete había quedado como el único animal en actividad. La llegada del nuevo integrante recompone la dupla: “Cecilio es totalmente distinto a Burlete, pero son mejores amigos. Ellos andan todo el tiempo juntos”, destaca Andrea.
Mucho más que caricias: la importancia del programa
Estas acciones se desarrollan en el marco del Programa de Atención Humanizada del Hospital Provincial Neuquén, bajo la dirección de la dra. Silvia Alegría, y la lic. Mónica Pérez. Hoy, el trabajo se realiza de forma voluntaria por el equipo profesional de activistas por los derechos de los animales, integrado por Ferracioli, Claudia Rodríguez, docente en terapia educativa, Grego y la médica veterinaria Florencia, encargada del seguimiento y certificación sanitaria.
Hay distintos objetivos con la incorporación de estos agentes en el centro de salud: la contención emocional, la rehabilitación y final de vida. Hay muchos pacientes que pasan muchos días y son amantes de los animales, por lo que es fundamental esa visita, expuso la encargada del programa.
«En la sala de espera pediátrica son muy buenos los resultados porque le calma mucho la ansiedad, la espera se les hace mucho más amena, mucho más entretenida», contó.
A mediados de septiembre, Cecilio tendrá su debut oficial en el hospital. Su primera etapa estará orientada a acompañar y brindar contención emocional al personal de salud para luego extender gradualmente sus visitas a las áreas pediátricas, consultorios y hospital de día.
Cecilio sintetiza fácilmente la importancia de las segundas oportunidades en el rescate animal: “Quizás lo más hermoso de su historia es que pasó de necesitar que alguien luchara por su vida a prepararse para acompañar la vida de otros«, dijo Ferracioli. «Demuestra una vez más que un animal rescatado no solamente tiene un pasado para contar, sino también un futuro maravilloso para construir”.
Es que desde el enfoque de la terapia asistida, las interacciones generan beneficios medibles a nivel neuroquímico y emocional. “Se generan respuestas tanto emocionales como fisiológicas. La interacción, las caricias y el vínculo favorecen que se libere la oxitocina, que es la hormona asociada al apego, a la confianza y a la sensación de bienestar, y también contribuye a disminuir el cortisol, relacionado al estrés”, detalló Ferracioli. Además, enfatizó la importancia del respeto hacia el animal: “Es importante aclarar que el animal no trabaja, se vincula, porque es un sujeto de derecho”.
Los perritos son bien recibidos y juegan con los pacientes. En el espacio se acomodan colchonetas, se usan juguetes y demás elementos. Es una horita de actividades lúdicas y ejercicios como saltar vallas, pasar aros o acostarse junto a los chicos. Son sesiones cortas para respetar los límites de los perros.
«Estamos convencidos de que la interacción con los animales genera menos estrés en las personas y convierte los ambientes en lugares más favorables», señaló la directora del hospital. «Los perros transforman los espacios hospitalarios. Reducen el estrés y generan ambientes más cálidos».
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