Hostels, la experiencia que elige el turismo joven y gasolero
Bariloche ya tiene 40 habilitados. La clave es compartir desde la cocina hasta las experiencias del viaje.
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Se conjugan voces de todos los idiomas. Hay condimentos poco frecuentes y aromas diferentes en la cocina de un hostel, donde los huéspedes preparan sus comidas, se sientan a la mesa junto a un extranjero del lugar más inesperado, comparten una charla, un plato o una sugerencia de lugares impactantes para conocer. Así es la vida diaria de un hostel, los modernos «albergues juveniles» que surgieron en Alemania a principios del siglo pasado y que hoy son parte de la cultura del turismo aventurero, de grupo, solitario y gasolero a la vez.
Bariloche tiene 40 hostels habilitados con unas 1.600 camas disponibles. En promedio alojarse vale 150 pesos la noche y las habitaciones privadas para dos personas tienen un costo de 450 pesos. Los meses más fuertes de turismo van de diciembre a marzo, en los que la ocupación va del 80 al 100%. También en vacaciones de invierno se colman pero el resto del año la temporada baja se hace sentir: en algunos hostel no hay más de tres huéspedes por día.
Están distribuidos en toda la ciudad aunque se concentran mayoritariamente en la zona céntrica. Los hay más coquetos, más equipados y otros rústicos. En todos hay habitaciones y baños compartidos (la base del hostel) con hasta 60 camas en total, según ordenanza. Y desde hace algún tiempo también hay habitaciones privadas para dos personas o una familia tipo de cuatro miembros que pueden acceder a su propio baño.
El uso de la cocina es fundamental para los que buscan un ahorro en su viaje y evitan así tener que salir a comer a restaurantes todos los días.
«La clave es compartir. Es un ambiente descomprimido, informal donde la premisa es compartir ya sea las habitaciones, la comida, los espacios comunes», dijo a «Río Negro» Pablo Molteni, presidente de la Asociación de Hostels de Bariloche al hablar del espíritu de alojarse en un hostel durante las vacaciones.
En un hostel «se pueden armar cenas multiculturales» porque el espacio común de la cocina es donde mayores vínculos se cruzan entre los huéspedes y allí se conforman grupos para salir a hacer excursiones o se intercambia información de circuitos o destinos de interés. Muchos dicen que es el lugar ideal para los viajeros solitarios porque es en el hostel donde encuentran compañía para su viaje.
Es habitual ver en los circuitos de trekking grupos de distintas nacionalidades que solo tienen en común el lugar de alojamiento en la ciudad, que compartieron alguna comida en el hostel y se sumaron al paseo del día de otro.
En un hostel no hay reglas pero sí pautas implícitas para los huéspedes. El que llega a un hostel sabe que si se va temprano debe hacer la mochila la noche anterior para no molestar a sus compañeros de cuarto o que hay que evitar encender la luz cuando otros duermen. También es fundamental mantener el orden de sus pertenencias y sobre todo en la cocina: «utensilio que se usa se lava».
Los huéspedes de un hostel tienen una franja etaria de 20 a 35 años y un 15% son mayores que optan por este tipo de alojamiento económico, principalmente los europeos, incluso matrimonios mayores viajan de este modo.
«Los europeos o norteamericanos son los más habituados al hostel mientras que los sudamericanos están empezando a incursionar en este tipo de alojamiento, incluso muchos tienen acá su primera experiencia», contó Pablo, que además de presidir la asociación, es dueño del hostel Achalay ubicado a 400 metros del Centro Cívico.
Consolidación
El hostel en Bariloche tiene una tradición amplia pero en el último tiempo se consolidó. Con la crisis de las cenizas volcánicas en 2011 muchos cerraron pero después de la recuperación del destino turístico volvieron a habilitarse más hostels hasta los 40 de la actualidad.
Generalmente están atendidos por sus dueños y los más grandes tienen un personal escaso. Una particularidad es que todo el día tiene que haber un encargado ante la llegada permanente y a cualquier hora de potenciales huéspedes que cargan pesadas mochilas en busca de un refugio para pernoctar.
Los más improvisados caminan en busca de un hostel por indicaciones de los locales pero mayoritariamente se realizan las reservas a través de grandes cadenas que realizan este tipo de operatorias por internet.
Desde hace años en Bariloche muchos jóvenes llegan en busca de trabajo o ya con un compromiso laboral y eligen un hostel para vivir hasta que consiguen alquilar su propio departamento para economizar en la estadía inicial.
Este tipo de alojamiento es el más elegido por extranjeros, en verano se colma de visitantes del Hemisferio Norte así como también de Australia que utilizan el inglés como el idioma universal para comunicarse aunque «cada vez más hay huéspedes que buscan aprender español», dijo Pablo.
Soledad Maradona
soledadmaradona@rionegro.com.ar
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