Un test rápido y económico para detectar el dengue: las claves del nuevo desarrollo de científicos del Conicet

Con el objetivo de fortalecer el sistema de salud frente a los brotes epidemiológicos que afectan la región, científicas del CONICET diseñan un dispositivo portátil de bajo costo que identifica la infección en la guardia o en la atención primaria.

Por Redacción

Científicos del CONICET desarrollan test de dengue.

El dengue continúa siendo una de las principales amenazas de salud pública en la región y es por esto que la comunidad científica sigue buscando soluciones diagnósticas eficaces, accesibles y de producción local. En este contexto, investigadoras e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que se desempeñan en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), avanzan en el diseño de un nuevo test de diagnóstico rápido que promete reducir costos y descentralizar la detección del virus.

El proyecto, liderado por la investigadora Elisa Bolatti, busca crear un dispositivo portátil que pueda utilizarse directamente en los puntos de atención primaria, guardias de hospitales y en operativos de control territorial durante la declaración de brotes epidemiológicos.

La clave de este desarrollo radica en la identificación de la proteína NS1, un componente del virus que circula en grandes cantidades en la sangre del paciente durante los primeros días de la infección. Debido a que la proteína NS1 se mantiene idéntica entre los cuatro serotipos del dengue, constituye un biomarcador óptimo para el diagnóstico oportuno.

A diferencia de las pruebas tradicionales que emplean anticuerpos, esta innovadora propuesta recurre a aptámeros: moléculas sintéticas que se diseñan y seleccionan en el laboratorio para unirse a su objetivo biológico con máxima precisión.

«Si bien existen métodos diagnósticos muy sensibles como la PCR, requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Nuestro objetivo es generar un test rápido, innovador y económico, que pueda utilizarse en distintos niveles del sistema de salud para fortalecer la capacidad diagnóstica del país», explicó la científica Elisa Bolatti.

El empleo de aptámeros ofrece ventajas estratégicas significativas sobre los anticuerpos biológicos: al no depender de sistemas biológicos o animales para su producción, su fabricación es más simple, económica, escalable y altamente estable. “Esto nos permite superar muchas de las limitaciones tecnológicas y de costos asociadas a los anticuerpos convencionales”, señala la investigadora.

Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de optimización. Los próximos pasos incluyen la producción de las proteínas NS1 de los cuatro serotipos del dengue y la selección de los aptámeros específicos, para luego integrar estos componentes en un prototipo funcional que será evaluado con muestras clínicas.

La realidad es que el valor agregado de este proyecto trasciende al dengue. La tecnología de aptámeros es extremadamente versátil, lo que significa que la plataforma tecnológica desarrollada en el IBR podrá adaptarse rápidamente para reconocer otros virus emergentes.

El respaldo de la Fundación Williams pone en valor no solo la investigación básica, sino la articulación real para transferir soluciones. A través de la sinergia entre el CONICET, la Universidad Nacional de Rosario, el IBR y la empresa de base tecnológica DETx MOL S.A., la iniciativa busca conectar la ciencia de excelencia con las demandas concretas del sistema de salud nacional.


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